La Taberna del Piano

En esta ocasión, una reunión entre amigos nos llevó a programar una comida en Xixón, donde nos dejamos aconsejar en la elección del restaurante. Esta ciudad en el mes de agosto, tiene su población aumentada por el turismo estival y los bares situados en determinadas zonas, como es la primera línea de playa, tienen una masificación especial.

 Según su página web, La Taberna del Piano es realmente un restaurante-horno-asador, que de taberna sólo toma el nombre. Fue fundada por el actual propietario, José María Moirón González, el 6 de Agosto de 1990. Es famosa por las vistas de la bahía de la playa de San Lorenzo, tanto desde el comedor, en la primera planta, como desde la planta baja-bar. En la primera planta, tiene aire acondicionado y una amplia cabida para 70 comensales; en la planta baja-bar caben treinta comensales. La cocina, regida por María Teresa Sanz, esposa del propietario, tiene todos los platos típicos de Asturias, menú del día y destacan dos especialidades, que se sirven por encargo: Lechazo de Castilla y Cochinillo.

comedor con vistas a san lorenzo

 Durante la espera en la zona de la barra,, que amenizamos tomando unas cañas, pudimos comprobar la gran afluencia que tiene el establecimiento, con un toque turístico justificado por su envidiable ubicación.

Subimos al comedor y echamos un vistazo a su completa carta y al menú del día. Elegimos un menú personalizado con una serie de platos para compartir. Como en nuestra mesa había una compañera de tierras sureñas, empezamos con una tabla de quesos asturianos acompañados de dulce de manzana, nueces y uvas pasas. Un clásico de la gastronomía asturiana que nos permitió presumir de ser la mancha quesera más grande de Europa.

 tabla de quesos asturianos

Seguimos con una clásica ensalada templada. Uno de esos platos que salen rápido de la cocina para que la espera de los platos principales no se haga tan tediosa.

ensalada templada

A esto les siguió una ración de chipirones encebollados. Una de las propuestas que más nos gustó de la comida. Unos tiernos chipirones cocinados con una salsa muy sabrosa donde la cebolla era la protagonista. En conjunto era un plato con un sabor potente y agradable.

chipirones encebollados

No podía faltar el cachopo como estandarte de la comida asturiana, aunque nosotr@s no somos mucho de tener este plato como símbolo tradicional. Este venía acompañado de patatas fritas y unos pimientos de Padrón. Escogimos un relleno de cecina y queso de cabra, lo que hizo de este cachopo un plato muy contundente y extremadamente saciante.

cachopo de cecina y queso de cabra

Para terminar el menú, elegimos unos escalopines a la pimienta acompañados de patatas fritas. Carne tierna bañada en una deliciosa salsa de nata y pimienta. Un clásico que si la ternura de la carne lo permite, pocas veces suele fallar.

escalopines a la pimienta

Aunque no había mucho rastro del hambre con el que llegamos al restaurante, a estas alturas de la comida, aún había sitio para un final dulce en forma de postre. Entre los elegidos estuvo una tradicional tarta de queso.

tarta de queso

Y también una mousse de chocolate casera que dio por finalizada nuestra comida en La Taberna del Piano.

mousse de chocolate

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 6
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 9
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 6
Total: 34 ptos.

Este restaurante es uno de los locales emblemáticos de la ciudad de Xixón. Quizá en invierno sin tanta gente, su visita sea más tranquila. De todas formas, tuvimos la ocasión de hacernos una idea de su propuesta culinaria. Su ubicación y sus vistas a la playa de San Lorenzo son dos de sus mayores atractivos. La cuenta final fue de 111 euros para 5 personas.

Calle Cabrales, 12.
Tfn. 985 34 22 57 / 985 34 50 85
Móvil. 667 57 47 13
restaurante@latabernadelpiano.es
www.latabernadelpiano.es

Crocante

Desde diferentes sitios nos había llegado la recomendación de la visita a este restaurante y cuando varias personas se ponen de acuerdo en una crítica positiva hacia un sitio, habitualmente, suelen acertar. En una mañana de jueves, nos acercamos hasta Cimavilla buscando su localización y al llegar, preguntamos por una mesa para comer, sin haber realizado una reserva previa. En la planta de abajo, nos dejaron echar un ojo a la carta, advirtiéndonos que era un restaurante diferente al resto que había en el barrio. No sabemos si nos vieron cara de turistas buscando una sidrería, pero precisamente un sitio diferente, era lo que buscábamos. Subimos al comedor de la parte de arriba y nos sentamos en nuestra mesa para decidir el menú que íbamos a degustar.

crocante

Empezamos con una original ensalada de burrata, espinaca y pistacho. La burrata es un queso fresco de leche de vaca, de pasta hilada y de forma redonda, con un aspecto exterior similar al de la mozzarella en forma de bolsa con el característico cierre apical. En el interior, la textura es mucho más suave y filamentosa, similar al queso manteca. La mezcla de lechuga, frutos secos, fruta, cebolla y el queso, daba como resultado una ensalada contundente, con un sabor delicioso. Para los amantes de las ensaladas como nosotros, es una muy buena elección.

ensalada de burrata, espinaca y pistacho

Dentro de los platos acuáticos, como reza su carta, nos decantamos por unas zamburiñas, tiernas y sabrosas, presentadas en su propia concha y acompañadas de una muselina de ajo y sal maldon. Otro acierto absoluto, nos pareció una delicia de plato.

zamburiñas y muselina de ajo

Entre los platos terrícolas, pedimos la presa de bellota y coulis de mango. Un coulis​​ es un jugo concentrado de alimentos obtenido filtrando un puré con un colador fino o un colador chino. Puede ser de verduras o frutas, carnes o pescado. La carne estaba lo suficientemente tierna y sabrosa para continuar con la calidad de los platos anteriores.

presa de bellota y coulis de mango

El plato anterior venía acompañada de unas patatas fritas en gajos, bien cocinadas, que formaban un acompañamiento clásico pero efectivo, para acompañar a la carne en nuestros paladares.

patatas fritas

Para rematar, entre los postres que nos ofrecieron, elegimos una tarta de yogur y maracuyá. Una receta suave en boca, que jugaba principalmente con el contraste del ácido del yogur y el dulce de la fruta, y con la textura cremosa de su parte superior y el bizcocho de la inferior.

tarta de yogur y maracuyá

Puntuación:
  • Comida: 8
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 7
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 7
Total: 35 ptos.

La cuenta fue de 64'40€ para dos personas, acompañando la comida con agua, un postre y la invitación a un café. En términos generales, salimos contentos del Crocante, porque disfrutamos de una buena comida diferente a las habituales. Hace muchos años ya visitamos ese mismo local. En aquella época era un restaurante vegetariano. Todavía hoy, se puede ver un cartel en forma de tomate colgando de su fachada.

Calle Rosario, 7

Casa de Comidas Chema

Hacía ya mucho tiempo que una compañera de trabajo nos había hablado de Casa Chema como un restaurante que merecía mucho la pena visitar. Su especial cuidado por señalizar los alérgenos de la carta se une a su pericia en la cocina vegana, siendo un referente en nuestra tierra. Con este pretexto, organizamos una comida de veganos y pecadores tras una reserva telefónica. La jornada empezó con un tranquilo vermú en su terraza exterior.

casa de comidas chema

Una vez dentro del local, nos sentamos en nuestra mesa y matamos la gula con unas sabrosas aceitunas, mientras ojeábamos una original carta en formato digital a través de varias tablet.

aceitunas

Como eramos varios comensales, unos se decidieron por el picoteo y otros por los platos individuales. La parte no carnívora, empezó con una tabla de quesos veganos.

tabla de quesos veganos

Otra tapa que pudimos compartir fue una fritura de verduras y algas, a modo de tempura. Una de las que más  nos gustó, en cuanto a sabor y sensación healthy por la falta de residuo del proceso de freído.

fritura de verduras y algas

Seguimos con una croquetas al estilo casero, en este caso de jamón. Tenía un buen sabor y una textura de la bechamel con una gran cremosidad. Buen producto y muy buena elaboración.

croquetas de jamón

Si ves en la carta que una plato ganó el premio en el campeonato de Asturies de pinchos y tapas, tienes casi la obligación de pedirlo para poder degustarlo y dar tu opinión. Esto fue lo que nos pasó con esta terrina de pitu de caleya.

terrina de pitu caleya

No podía faltar una tradicional ensalada para acompañarlo todo. Una de esas en las que la calidad de sus básicos ingredientes la hace competir con el plato más elaborado. Cómo nos gustan estas ensaladas de lechuga, tomate y cebolla, donde se adivina en la boca el origen casero de los ingredientes.

ensalada de lechuga, tomate azul y cebolla

Uno de los platos estrella de Casa Chema es su versión vegana de la fabada tradicional asturiana, con su compangu libre de materia animal. Este fue uno de los platos individuales que pedimos.

fabada vegana

Como grandes aficionados al arroz que somos, también pedimos un arroz con ciervo y alcachofas. Un buen arroz, en su punto y con unos ingredientes muy acertados para cerrar un completísimo plato.

arroz con ciervo y alcachofas

Seguimos con una albóndigas veganas de berenjena acompañadas de una sabrosa salsa y unas patatas fritas. Quizá fue el plato que menos nos gustó, porque aunque tenía buen sabor, dejaba un gusto suave y demasiado uniforme en el paladar que se hacía cansado a partir de la segunda albóndiga.

albóndigas veganas de berenjena

No apto para veganos, esta pierna de cordero acompañada de patatas fritas. Aunque fue el plato más pecador de la comida, en cuando a calidad, posiblemente fue uno de los mejores. La carne estaba muy tierna y con un gran sabor.

pierna de cordero

Por último, rematamos con un tradicional cachopo de la casa. Aunque no somos muy fans de la modernez de la fiebre del cachopo, este nos resultó un plato contundente que no permitió que nadie llegara a los postres con hambre.

cachopo casa chema

En cuanto a los postres nos recomendaron el arroz con leche casero y efectivamente fue una buena decisión.

arroz con leche casero

Otro de los postres elegidos para cerrar la comida fue esta barreña de mango presentada en una original copa, jugando con un tradicional contraste de sabores.

barreña de mango


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 6
Total: 31 ptos.

Así fue nuestra experiencia en Casa Chema, un sitio que hay que visitar y al que llevábamos bastante tiempo con ganas de ir. Una comida con amigos fue la excusa perfecta para acercarnos por La Arquera. La cuenta fue de 287'70€ para 8 personas, todo regado generosamente con varias bebidas y el vermú previo incluido. Si sobre todo tienes interés en la cocina vegana, tenemos que recomendar este sitio como uno de los pioneros en Asturies, ideal para esas comidas con amigos veganos en los que la poca variedad que suele haber en los restaurantes les obliga a pedir siempre lo mismo.

La Arquera 184, Puerto, Oviedo/Uviéu.
985798200
casachema@icloud.com

KA Carlos Arguiñano

En un viaje a Euskadi, se nos presentó la posibilidad de visitar Zarautz y poder parar a comer en el restaurante del mediático cocinero Karlos Arguiñano. Se trata de una especie de palacete en el mismo paseo de la playa de Zarautz, reconvertido en Hotel - Restaurante. Debido a la gran afluencia de gente que lo visita, es recomendable tener una reserva previa. El comedor que da a la galería con vistas a la playa estaba completo, pero pudimos reservar una mesa en un comedor interior.

Para no complicarnos mucho con la elección de platos y poder probar la mayor variedad posible de su carta, nos decidimos por un menú degustación cerrado a mesa completa.

KA Carlos Arguiñano

Empezamos el menú con una ensalada de salmón marinado con fresas y yogurt de lima a modo de tostas individuales. Una agradable mezcla de sabores diferentes que sirvieron de antesala a una jornada culinaria que afrontábamos con muchas ganas desde hacía varias semanas.

ensalada de salmón marinado

Seguimos con un ravioli con foie, con crema de pochas y crujiente de hongos. Una presentación muy cuidada, como sería la norma en el resto de platos. Pudimos disfrutar un plato elaborado con ingredientes muy diferentes pero que sumaban en una misma dirección.

ravioli con foie

Estando comiendo en la misma orilla del mar, no podía faltar un plato de pescado, en esta ocasión fue un bonito asado sobre morrones, jugo de marmitako y vinagreta de soja. La carne del pescado estaba perfecta en cuanto a sabor y textura, muy bien acompañado con un crujiente y la salsa de la vinagreta. Uno de los mejores platos del menú.

 bonito asado sobre morrones

Llegó el turno de la carne con un solomillo de ibérico con emulsión de mango y tierra de almendras. La carne estaba en su punto, pero su acompañamiento la potenciaba de una manera magistral. La salsa de mango y el crujiente de la tierra de almendras eran la compañía ideal para una carne de calidad y bien cocinada.

 solomillo de ibérico

Y para terminar, el postre de este menú fue una infusión de cerezas con espuma de queso y merengue seco. Una moderna revisión del clásico combinado del ácido del queso con el dulce de la fruta.

infusión de cerezas

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 8
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 9
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 7
Total: 37 ptos

El menú cerrado a mesa completa tuvo un precio de 43'5€, bebida no incluida. La atención estuvo a la altura de lo que se espera en un restaurante de esta calidad. Tenemos que decir, que al no conocer Zarautz nos costó aparcar incluso pagando, por lo que llegamos con unos minutos de retraso. La ubicación del restaurante, con su terraza tocando la arena de la playa le da un punto especial, pero sin duda, la fama del cocinero que pone nombre a este establecimiento, es el mayor reclamo para entender su gran acogida y afluencia. La comida estuvo a la altura de lo esperado. La buena compañía, ayudó a ello, aunque eso no fuera mérito del restaurante.

c/ Mendilauta, 13, Zarautz, Gipuzkoa.
Tlf: 943130000
consultasdereserva@hotelka.com
www.hotelka.com

Taberna La Campa

Una extensa jornada laboral en el corazón del Parque natural de Redes nos llevó a buscar un restaurante donde comer un buen menú en El Campu. No solo necesitábamos que fuera de calidad, además tenía que ser rápido por que no disponíamos de mucho tiempo. Varias personas nos recomendaron la cocina de la Taberna La Campa, en pleno núcleo urbano del pueblo. Llamamos unas horas antes para reservar una mesa y sobre las dos de la tarde nos acercamos a conocer el restaurante. En su entrada tiene una sombreada terraza donde había varias mesas ocupadas con gente comiendo y tomando algo.

taberna la campa

Nos sentamos en una mesa del interior del bar y rápidamente se acercaron a informarnos sobre el menú y las especialidades de la casa. Con la idea de agilizar los tiempos de espera, nos decidimos por el menú del día. Afortunadamente para nosotros, la espera fue corta. Empezamos con un original pote de garbanzos y langostinos. El cocido tenía una total ausencia de grasa y sal, dándole un sabor suave con sensación de healthy.

pote de garbanzos y langostinos

El otro primero fueron unos originales pimientos rellenos de picadillo con un toque dulce gracias al pimiento confitado que los cubría. Una combinación original que nunca habíamos probado. El contraste de sabores se complementaba muy bien gracias a la suavidad del picadillo. Quizás fue el plato del menú que más nos gustó y nos sorprendió.

pimientos rellenos de picadillo

Empezamos los segundos con un clásico en el Alto Nalón, una ración de cabrito guisado con patatas fritas y pimientos del piquillo fritos a modo de guarnición. La carne estaba muy tierna y tenía un sabor más que aceptable. Las patatas fritas estaban especialmente ricas, a la altura de la calidad que se supone a los productos de la tierra de aquella zona.

cabrito guisado

El último plato fue un churrasco de angus, acompañado de la misma guarnición que el cabrito y con idéntica calidad. La carne estaba bien preparada, pero en esta ocasión, nos quedamos con la ternura del cabrito.

churrasco de angus

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 5
Total: 30 ptos

Debido a la falta de tiempo antes citada, nos tuvimos que marchar sin disfrutar sus postres. El precio de la comida fue de 15 € por comensal. Nos comentaron que el menú por semana era más barato. Ojeando su Facebook, parece que la gerencia de La Campa están trabajando para llenar de actividades y propuestas gastronómicas interesantes que justifiquen la visita a su restaurante.

Calle Ctra. General, 7, bajo. El Campu, Casu.
985 60 84 48
Facebook

La Allandesa

A veces un reencuentro entre amigos te puede hacer volver a lugares en los que, a parte de su indiscutible calidad culinaria, se unen recuerdos y sentimientos de la infancia. Esto es lo que nos pasó con nuestra vuelta a La Puela y a este mítico establecimiento, La Allandesa. Se trata de un Restaurante y Hotel de 39 habitaciones, muy frecuentado por los peregrinos que recorren el camino primitivo a Santiago. Uno de esos sitios en los que casi no hace falta ni elegir platos, en el que las raciones de su menú degustación, van saliendo de la cocina hacia su amplio comedor, a la misma velocidad que los platos van quedando vacíos en nuestras mesas.

la allandesa

Para no romper tradiciones, volvimos a pedir el mismo menú degustación que ya probáramos hace más de 25 años. Para mitigar una corta espera, nos trajeron el mítico paté de morcilla. Un entretenimiento delicioso.

paté de morcilla

Llegó el primer plato, el rey de todos. Una receta que por si sola ya justifica la visita a este rincón del suroccidente asturiano. Galardonado en 2018 como el mejor pote a nivel nacional, elaborado con la misma receta que hace 60 años. En esta cocina, todos los días se elabora pote con ingredientes de la zona y, para nosotros, es impensable visitar La Allandesa sin probarlo.

pote asturiano

A la misma vez que el pote, nos trajeron un surtido y variado plato de compangu, para que los comensales de todos los gustos tuvieran opción a la hora de acompañar su plato.

compangu

Pasada esta fase, nos llegó otro de los estandartes de su cocina, el pudding de verduras. Una especie de pastel de verduras cubierto por una rica y ligera salsa de tomate natural. Una receta que se consume con mucha facilidad, por su suavidad en el paladar.

pudding de verduras

Continuamos con otro valor fijo de su cocina, los repollos rellenos de ternera. Una receta que une perfectamente el mundo vegetal con el carnívoro, todo ello bañado con una suave salsa. La carne estaba lo suficientemente tierna para demostrar la calidad de los ingredientes.

repollos rellenos de ternera

En este punto de la comida, hacía ya un buen rato que estábamos comiendo por pura gula. Para poner un final por todo lo alto, llegó un cachopo acompañado de patatas fritas. Sin ninguna duda, de aquí no se va nadie con hambre.

cachopo con patatas fritas

Para terminar, es tradición probar un plato con postres variados para compartir entre todos y que cada persona puede probar mas de uno. El propio camarero lo sugiere sin necesidad de pedirlo.

postres variados


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 8
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 4
Total: 31 ptos

El menú degustación tuvo un precio de 20 euros por persona, incluida la bebida y los cafés. La Allandesa es otro de otros restaurantes que todo buen aficionado a la cuchara tiene que visitar. Da igual lo lejos que esté ni el tiempo que se tarde en llegar. Es aconsejable aprovechar el viaje para visitar la zona de Cangas del Narcea. Al tener un gran comedor no suele ser necesaria una reserva previa, excepto en ocasiones especiales.

lanuevaallandesa.com
Calle Donato Fernández, 3, La Puela.

985 80 70 27

La Corrá de Vinos

La Corrá de Vinos es una vinotería/restaurante que lleva varios años ofertando un interesante propuesta culinaria en la denominada Calle La Mierda, de La Felguera. Un establecimiento que cobra especial importancia con su menú del día, teniendo una gran afluencia de trabajadores, procedentes, en su mayoría, del cercano polígono de Valnalón. Un día por semana y sin reserva previa, nos acercamos a probar ese menú. Nos tuvimos que sentar en las mesas cercanas a la barra, por que su comedor estaba lleno. De todas formas, estuvimos bastante cómodos y tras decidir los platos que más nos apetecían, empezó a llegar a nuestra mesa la comida. El menú se componía de dos primeros y dos segundos a elegir.

Uno de los primeros fue esta ensalada con una suave y sabrosa salsa alioli. Era un mezcla de ensalada templada y fría, con varios ingredientes crudos y otros pasados por la sartén, a los que añadimos un aliño de vinagre y aceite.

ensalada con alioli

El otro primero era una clásica pero rica menestra de verduras y carne. Un plato bien cocinado que se postulaba como el contrapunto caliente, a la otra opción de primero que suponía la ensalada.

menestra de verduras y carne

En cuanto a los segundos platos, disfrutamos una tosta de carbonara, sobre un crujiente pan que nos recordó a las recetas mediterráneas basadas en el concepto de la pizza. Un plato que se podría haber echado a perder si el pan no hubiera tenido la ternura necesaria para acompañar con éxito a los ingredientes que daban sabor al conjunto. Nos gustó este resultado y nos llamó la atención su poder saciante.

tosta carbonara

Terminamos con el otro segundo del día. Se trataba de pollo frito acompañado de una guarnición de patatas fritas y una ensalada de lechuga y tomates cherry. El pollo no estaba nada grasiento y las patatas estaban bien fritas y con el crujiente justo para que resultaran agradables en la boca.

pollo con patatas fritas

Como punto final y broche dulce a este menú, entre los postres que nos ofertaron, elegimos una chocolate blanco con oreo. Parecía una especie de nata con un sutil sabor a chocolate blanco acompañado por una ralladura de oreo para darle el crujiente necesario para romper la textura en el paladar. Nos llamó la atención la escasa cantidad del postre. Al no empalagar el chocolate, nos quedamos con ganas de ver el vaso mas lleno, aunque sin hambre al final de la comida.

chocolate blanco con oreo


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 6
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 5
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 7
Total: 31 ptos.

Cada menú costó 8'90 €, lo que nos parece un precio bastante asequible. En otras ocasiones probamos varios platos de su carta y salimos bastante satisfechos, sobre todo por la originalidad de los mismos. El local tiene una pequeña terraza exterior en una calle peatonal, la zona de bar con su barra y unas mesas y al fondo, el comedor. Ya comentamos que cabe la posibilidad de no tener sitio a la hora de comer, un día cualquiera por semana, o que haya que esperar por una mesa. La Corrá es un buen sitio para simplemente tomar algo en un ambiente tranquilo, o para dejarse seducir por una carta original y con personalidad.

Julián Duro 28, La Felguera, Llangréu.
984 18 13 69
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