KA Carlos Arguiñano

En un viaje a Euskadi, se nos presentó la posibilidad de visitar Zarautz y poder parar a comer en el restaurante del mediático cocinero Karlos Arguiñano. Se trata de una especie de palacete en el mismo paseo de la playa de Zarautz, reconvertido en Hotel - Restaurante. Debido a la gran afluencia de gente que lo visita, es recomendable tener una reserva previa. El comedor que da a la galería con vistas a la playa estaba completo, pero pudimos reservar una mesa en un comedor interior.

Para no complicarnos mucho con la elección de platos y poder probar la mayor variedad posible de su carta, nos decidimos por un menú degustación cerrado a mesa completa.

KA Carlos Arguiñano

Empezamos el menú con una ensalada de salmón marinado con fresas y yogurt de lima a modo de tostas individuales. Una agradable mezcla de sabores diferentes que sirvieron de antesala a una jornada culinaria que afrontábamos con muchas ganas desde hacía varias semanas.

ensalada de salmón marinado

Seguimos con un ravioli con foie, con crema de pochas y crujiente de hongos. Una presentación muy cuidada, como sería la norma en el resto de platos. Pudimos disfrutar un plato elaborado con ingredientes muy diferentes pero que sumaban en una misma dirección.

ravioli con foie

Estando comiendo en la misma orilla del mar, no podía faltar un plato de pescado, en esta ocasión fue un bonito asado sobre morrones, jugo de marmitako y vinagreta de soja. La carne del pescado estaba perfecta en cuanto a sabor y textura, muy bien acompañado con un crujiente y la salsa de la vinagreta. Uno de los mejores platos del menú.

 bonito asado sobre morrones

Llegó el turno de la carne con un solomillo de ibérico con emulsión de mango y tierra de almendras. La carne estaba en su punto, pero su acompañamiento la potenciaba de una manera magistral. La salsa de mango y el crujiente de la tierra de almendras eran la compañía ideal para una carne de calidad y bien cocinada.

 solomillo de ibérico

Y para terminar, el postre de este menú fue una infusión de cerezas con espuma de queso y merengue seco. Una moderna revisión del clásico combinado del ácido del queso con el dulce de la fruta.

infusión de cerezas

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 8
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 9
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 7
Total: 37 ptos

El menú cerrado a mesa completa tuvo un precio de 43'5€, bebida no incluida. La atención estuvo a la altura de lo que se espera en un restaurante de esta calidad. Tenemos que decir, que al no conocer Zarautz nos costó aparcar incluso pagando, por lo que llegamos con unos minutos de retraso. La ubicación del restaurante, con su terraza tocando la arena de la playa le da un punto especial, pero sin duda, la fama del cocinero que pone nombre a este establecimiento, es el mayor reclamo para entender su gran acogida y afluencia. La comida estuvo a la altura de lo esperado. La buena compañía, ayudó a ello, aunque eso no fuera mérito del restaurante.

c/ Mendilauta, 13, Zarautz, Gipuzkoa.
Tlf: 943130000
consultasdereserva@hotelka.com
www.hotelka.com

Taberna La Campa

Una extensa jornada laboral en el corazón del Parque natural de Redes nos llevó a buscar un restaurante donde comer un buen menú en El Campu. No solo necesitábamos que fuera de calidad, además tenía que ser rápido por que no disponíamos de mucho tiempo. Varias personas nos recomendaron la cocina de la Taberna La Campa, en pleno núcleo urbano del pueblo. Llamamos unas horas antes para reservar una mesa y sobre las dos de la tarde nos acercamos a conocer el restaurante. En su entrada tiene una sombreada terraza donde había varias mesas ocupadas con gente comiendo y tomando algo.

taberna la campa

Nos sentamos en una mesa del interior del bar y rápidamente se acercaron a informarnos sobre el menú y las especialidades de la casa. Con la idea de agilizar los tiempos de espera, nos decidimos por el menú del día. Afortunadamente para nosotros, la espera fue corta. Empezamos con un original pote de garbanzos y langostinos. El cocido tenía una total ausencia de grasa y sal, dándole un sabor suave con sensación de healthy.

pote de garbanzos y langostinos

El otro primero fueron unos originales pimientos rellenos de picadillo con un toque dulce gracias al pimiento confitado que los cubría. Una combinación original que nunca habíamos probado. El contraste de sabores se complementaba muy bien gracias a la suavidad del picadillo. Quizás fue el plato del menú que más nos gustó y nos sorprendió.

pimientos rellenos de picadillo

Empezamos los segundos con un clásico en el Alto Nalón, una ración de cabrito guisado con patatas fritas y pimientos del piquillo fritos a modo de guarnición. La carne estaba muy tierna y tenía un sabor más que aceptable. Las patatas fritas estaban especialmente ricas, a la altura de la calidad que se supone a los productos de la tierra de aquella zona.

cabrito guisado

El último plato fue un churrasco de angus, acompañado de la misma guarnición que el cabrito y con idéntica calidad. La carne estaba bien preparada, pero en esta ocasión, nos quedamos con la ternura del cabrito.

churrasco de angus

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 5
Total: 30 ptos

Debido a la falta de tiempo antes citada, nos tuvimos que marchar sin disfrutar sus postres. El precio de la comida fue de 15 € por comensal. Nos comentaron que el menú por semana era más barato. Ojeando su Facebook, parece que la gerencia de La Campa están trabajando para llenar de actividades y propuestas gastronómicas interesantes que justifiquen la visita a su restaurante.

Calle Ctra. General, 7, bajo. El Campu, Casu.
985 60 84 48
Facebook

La Allandesa

A veces un reencuentro entre amigos te puede hacer volver a lugares en los que, a parte de su indiscutible calidad culinaria, se unen recuerdos y sentimientos de la infancia. Esto es lo que nos pasó con nuestra vuelta a La Puela y a este mítico establecimiento, La Allandesa. Se trata de un Restaurante y Hotel de 39 habitaciones, muy frecuentado por los peregrinos que recorren el camino primitivo a Santiago. Uno de esos sitios en los que casi no hace falta ni elegir platos, en el que las raciones de su menú degustación, van saliendo de la cocina hacia su amplio comedor, a la misma velocidad que los platos van quedando vacíos en nuestras mesas.

la allandesa

Para no romper tradiciones, volvimos a pedir el mismo menú degustación que ya probáramos hace más de 25 años. Para mitigar una corta espera, nos trajeron el mítico paté de morcilla. Un entretenimiento delicioso.

paté de morcilla

Llegó el primer plato, el rey de todos. Una receta que por si sola ya justifica la visita a este rincón del suroccidente asturiano. Galardonado en 2018 como el mejor pote a nivel nacional, elaborado con la misma receta que hace 60 años. En esta cocina, todos los días se elabora pote con ingredientes de la zona y, para nosotros, es impensable visitar La Allandesa sin probarlo.

pote asturiano

A la misma vez que el pote, nos trajeron un surtido y variado plato de compangu, para que los comensales de todos los gustos tuvieran opción a la hora de acompañar su plato.

compangu

Pasada esta fase, nos llegó otro de los estandartes de su cocina, el pudding de verduras. Una especie de pastel de verduras cubierto por una rica y ligera salsa de tomate natural. Una receta que se consume con mucha facilidad, por su suavidad en el paladar.

pudding de verduras

Continuamos con otro valor fijo de su cocina, los repollos rellenos de ternera. Una receta que une perfectamente el mundo vegetal con el carnívoro, todo ello bañado con una suave salsa. La carne estaba lo suficientemente tierna para demostrar la calidad de los ingredientes.

repollos rellenos de ternera

En este punto de la comida, hacía ya un buen rato que estábamos comiendo por pura gula. Para poner un final por todo lo alto, llegó un cachopo acompañado de patatas fritas. Sin ninguna duda, de aquí no se va nadie con hambre.

cachopo con patatas fritas

Para terminar, es tradición probar un plato con postres variados para compartir entre todos y que cada persona puede probar mas de uno. El propio camarero lo sugiere sin necesidad de pedirlo.

postres variados


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 8
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 4
Total: 31 ptos

El menú degustación tuvo un precio de 20 euros por persona, incluida la bebida y los cafés. La Allandesa es otro de otros restaurantes que todo buen aficionado a la cuchara tiene que visitar. Da igual lo lejos que esté ni el tiempo que se tarde en llegar. Es aconsejable aprovechar el viaje para visitar la zona de Cangas del Narcea. Al tener un gran comedor no suele ser necesaria una reserva previa, excepto en ocasiones especiales.

lanuevaallandesa.com
Calle Donato Fernández, 3, La Puela.

985 80 70 27

La Corrá de Vinos

La Corrá de Vinos es una vinotería/restaurante que lleva varios años ofertando un interesante propuesta culinaria en la denominada Calle La Mierda, de La Felguera. Un establecimiento que cobra especial importancia con su menú del día, teniendo una gran afluencia de trabajadores, procedentes, en su mayoría, del cercano polígono de Valnalón. Un día por semana y sin reserva previa, nos acercamos a probar ese menú. Nos tuvimos que sentar en las mesas cercanas a la barra, por que su comedor estaba lleno. De todas formas, estuvimos bastante cómodos y tras decidir los platos que más nos apetecían, empezó a llegar a nuestra mesa la comida. El menú se componía de dos primeros y dos segundos a elegir.

Uno de los primeros fue esta ensalada con una suave y sabrosa salsa alioli. Era un mezcla de ensalada templada y fría, con varios ingredientes crudos y otros pasados por la sartén, a los que añadimos un aliño de vinagre y aceite.

ensalada con alioli

El otro primero era una clásica pero rica menestra de verduras y carne. Un plato bien cocinado que se postulaba como el contrapunto caliente, a la otra opción de primero que suponía la ensalada.

menestra de verduras y carne

En cuanto a los segundos platos, disfrutamos una tosta de carbonara, sobre un crujiente pan que nos recordó a las recetas mediterráneas basadas en el concepto de la pizza. Un plato que se podría haber echado a perder si el pan no hubiera tenido la ternura necesaria para acompañar con éxito a los ingredientes que daban sabor al conjunto. Nos gustó este resultado y nos llamó la atención su poder saciante.

tosta carbonara

Terminamos con el otro segundo del día. Se trataba de pollo frito acompañado de una guarnición de patatas fritas y una ensalada de lechuga y tomates cherry. El pollo no estaba nada grasiento y las patatas estaban bien fritas y con el crujiente justo para que resultaran agradables en la boca.

pollo con patatas fritas

Como punto final y broche dulce a este menú, entre los postres que nos ofertaron, elegimos una chocolate blanco con oreo. Parecía una especie de nata con un sutil sabor a chocolate blanco acompañado por una ralladura de oreo para darle el crujiente necesario para romper la textura en el paladar. Nos llamó la atención la escasa cantidad del postre. Al no empalagar el chocolate, nos quedamos con ganas de ver el vaso mas lleno, aunque sin hambre al final de la comida.

chocolate blanco con oreo


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 6
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 5
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 7
Total: 31 ptos.

Cada menú costó 8'90 €, lo que nos parece un precio bastante asequible. En otras ocasiones probamos varios platos de su carta y salimos bastante satisfechos, sobre todo por la originalidad de los mismos. El local tiene una pequeña terraza exterior en una calle peatonal, la zona de bar con su barra y unas mesas y al fondo, el comedor. Ya comentamos que cabe la posibilidad de no tener sitio a la hora de comer, un día cualquiera por semana, o que haya que esperar por una mesa. La Corrá es un buen sitio para simplemente tomar algo en un ambiente tranquilo, o para dejarse seducir por una carta original y con personalidad.

Julián Duro 28, La Felguera, Llangréu.
984 18 13 69
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Brew Pub Espumeru

Uno de los locales mas emblemáticos de La Felguera (Llangréu), es sin duda el Brew Pub Espumeru, por que ha sabido ir adaptándose a los nuevos tiempos con un cambio tras otro, en ocasiones bastante arriesgados, pero todos ellos muy acertados. Ese recorrido a lo largo de todos los años de su historia lo ha llevado a lo que es hoy. Se trata de una cervecería que elabora su propia cerveza, con una interesante y sencilla cocina, donde las pizzas artesanas se llevan el protagonismo, pero que alberga mucho mas. Dispone de un amplio y acogedor local donde no suele haber problema para lograr una mesa, empezar la velada con unas cervezas artesanales y prolongarla picando algo de su carta. Ese fue nuestro plan, una noche de sábado.

Ojeamos brevemente la carta y empezamos picando unas patatas fritas con salsa perrins. Esta salsa inglesa se elabora con vinagre, melaza, jarabe de maíz, agua, ajíes o pimentón, salsa de soja, tamarindo, anchoas, cebollas, chalotas, vino (ocasionalmente), clavo de olor y ajo. La sensación en la boca recuerda al alioli.

patatas perrins

Las patatas y la cerveza hicieron mas llevadera la espera de las pizzas, que se iban cocinando en un horno de leña ubicado justo en frente de nuestro. La primera en llegar fue una pizza cazurra, elaborada con tomate, mozzarella, cecina de León y queso de cabra.

pizza cazurra

La siguiente pizza elegida se componía de tomate, mozzarella, carne picada de ternera asturiana y pimientos salteados. Las dos pizzas tenían un toque artesanal que las alejaba totalmente de los sabores artificiales de las grandes franquicias del sector.

pizza de ternera asturiana



PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 7
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 8
Total: 36 ptos

Pagamos 29,10 € para tres personas, bebiendo una coca cola y dos cañas de la cerveza artesana Curuxera Brewery que se elabora en el el mismo local. En cuanto a su cocina, podemos degustar recetas que cumplen al 100% su función en una noche de picoteo y que no se suelen encontrar en otros locales de la zona. L'Espumeru es un establecimiento con personalidad propia, que se ha forjado un nombre, ganado a pulso, dentro de la oferta hostelera del Valle del Nalón. Un sitio de esos en los que apetece entrar, que se ha sabido mantener acogedor, genuino y auténtico.

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Julián Duro, 22 Llangréu-La Felguera
985696625

Pusáki

La riqueza gastronómica del concejo de Cabranes, parece interminable. Hace un tiempo nos habían recomendado otro restaurante de visita indispensable llamado El Restauratorio. Pues bien, llegamos tarde. El Restauratorio cerró hace unos meses, pero en el mismo local descubrimos otra joya que, desde hoy mismo, pasa a formar parte de nuestros indispensables. Se trata de un restaurante de cocina fusión, que trabaja con un menú cerrado, confeccionado con materia prima de la zona, de alta calidad y con un resultado que merece mucho la pena. El Pusáki se encuentra en La Puerte, un pueblo al que se accede desde la carretera que va de Villaviciosa a Torazu, en un desvío señalizado a mano derecha, que lleva directamente a su puerta.

El restaurante abre de jueves a domingo y conviene hacer una reserva previa, sobre todo si lo queremos visitar el fin de semana. En dicha reserva te suelen explicar el funcionamiento de su menú único y aprovechan para preguntar si algún comensal tiene alergias alimentarias, con el fin de poder adaptar el menú.

pusáki
Cuando te paras delante de la puerta, pasas por su patio interior y llegas a la zona de comedor, te das cuenta de que no estás en un restaurante habitual. Nos encanta comer en sitios con un menú cerrado, donde no hay que decidir mas que la bebida. En este caso era una estupenda botella de Agua de Borines, buen detalle. Nos sentamos en la mesa y antes de que llegara el primer plato del menú, nos trajeron aceite de oliva y sal maldon.

sal maldon y aceite de oliva

Para disfrutar del aceite y la sal, no podía faltar un buen pan. En este caso se trataba de un pan artesano, fabricado por ellos con harinas ecológicas y masa madre. Puede que fuera el hambre que teníamos, pero el pan mojado en el aceite con unas escamas de sal encima, nos resultó un manjar de otro planeta.

pan artesano

Empezamos el menú con unas verduras salteadas, acompañadas de crema de zanahoria y alioli de ajo negro. Hacía tiempo que no comíamos una zanahoria con un sabor tan real a zanahoria. A parte de su sabor, tanto su textura, como la del brócoli estaban perfectas para disfrutar el sabor el alioli y de una sabrosa crema de zanahoria. Buen comienzo.

zanahorias, brócoli y alioli de ajonegro

El siguiente plato es una maravilla de composición visual, aunque no menos efectiva en el paladar. La protagonista era una anchoa del cantábrico que descansaba sobre una base de pimientos y cebolla asados. En su parte superior se complementaba con unos tacos de queso de Piloña y un sutil toque de cítrico. Un bocado pequeño, pero con una potencia de sabor y matices impresionante. Un plato que bien se podría enmarcar y poner en la pared.

anchoa del cantábrico y vegetales asados

Seguimos con una alcachofa confitada con shiitake cultivado en Cabranes, el tubérculo comestible topinambur y una sabrosa salsa de pipas. Tanto por separado como en conjunto disfrutamos de una ración ligera, saludable y muy rica.

alcachofa confitada, shiitake, topinambur y salsa de pipas

Llegó el momento de dar protagonismo a la proteína. Comimos un pixín con una volátil emulsión de eneldo y la col asiática pak choi, también cultivada en la zona. El pescado estaba muy bien preparado, jugoso y sabroso. Parecía fresco y la elección de los elementos que lo acompañaban eran perfectos para confeccionar una ración recomendable para los amantes del pescado.

pixín con emulsión de eneldo y pak choi

El último plato del menú fue una paella para dos personas, de arroz seco marinero. Un arroz en su punto, con el mítico socarrat y un sabor a productos del mar que le daba un carácter mediterráneo muy interesante. Nos pareció un acierto total, terminar el menú con este plato. Es la fórmula perfecta para terminar de saciar a los que hayan podido llegar a este punto de la comida con algo de hambre. Pudimos repetir dos veces, por lo que terminamos con una fartura considerable.

arroz seco marinero

Nos habían comentado que sus postres caseros eran de un nivel superior y pudimos comprobarlo. Teníamos ante nosotros una tarta de limón, sobre una fina galleta sin gluten, con una crema de limón que bailaba en la boca junto a un merengue espectacular. Tanto la acidez del limón como la dulzura del merengue tenían un punto justo, para contrastar sin competir, presentando un postre muy agradable en la boca. De los mejores que hemos comido hasta la fecha.

tarta de limón

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 9
  • Calidad/Precio: 8
  • Ubicación: 8
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 8
Total: 39 ptos

Nos encontramos con un sitio acogedor, templado por una estufa de leña, con una comida de alta calidad, elaborada con productos de producción de proximidad, a un precio razonable. Por un momento no sabíamos si estábamos comiendo en una casona asturiana, un restaurante del sur o uno de otro país a miles de kilómetros de nuestra casa. La cuenta fue de 32 euros por comensal, bebida e infusiones a parte. Hay restaurantes especiales de los que salimos totalmente satisfechos y que luego nos encanta recomendar. Pusáki es uno de ellos. Esperamos volver muy pronto, para poder disfrutar de otro menú diferente.

La Puerte, 12, Cabranes.
622017130
De Jueves a Domingo
de 13:30 a 23:00

Kaisen Sushi Bar

Hacía mucho tiempo que nos habían hablado de un restaurante japonés situado en la capital asturiana. Pasaron los meses sin que hiciéramos una visita al Kaisen Sushi Bar, pero con el paso del tiempo, la coincidencia hizo que nos lo volvieran a recomendar. Tras realizar una reserva en su web, nos acercamos a la hora de comer un día por semana.

A la entrada pudimos ver un local original, con una decoración adecuada a la temática del restaurante, repartiendo las mesas a la izquierda y al fondo.

kaisen sushi bar

Nos sentamos en nuestra mesa y nos dejamos asesorar por el personal del restaurante, intentando confeccionar un menú sin gluten. Tras una corta espera, empezó nuestra esperada comida. Empezamos con un ceviche de carabinero con daditos de vieira, hamachi y carabineros marinados con trufa. Una ración que funcionaba perfectamente, tanto en el plano visual como en la boca. La textura y el sabor fueron los puntos fuertes de este plato.

ceviche

Seguimos con un tartar compuesto por atún, salmón y pez mantequilla, marinados sobre arroz de sushi, aguacate y tres tipos de picante. Un plato mas contundente de lo que en primer momento parecía. El sabor y la calidad de la carne era muy parecido al del ceviche anterior.

tartar rainbow

Terminamos la comida con el uramaki mix. Se trata de 16 piezas recubiertas de arroz, con varios rellenos como puede ser el salmón o el langostino. Venían acompañadas de el clásico jengibre, el picante wasabi y la imprescindible salsa de soja.

uramaki mix

Con un postre para compartir pusimos punto final a esta oriental comida. En una base de chocolate fundido, descansaba una pasta de arroz y una crema de vainilla. Al comerlo la textura exterior era parecida al mazapán y la interior, más cremosa, como una mousse. Un original postre que nunca habíamos probado.

mochi

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 8
Total: 34 ptos

La cuenta fue de 55'40 € para dos comensales con una botella de agua y un te verde. El Kaisen goza de gran popularidad entre los restaurantes japoneses de la parte central asturiana. Si te agrada este tipo de comida, bien merece una visita, ya que este tipo de restaurantes no son muy habituales en nuestra zona. La atención fue correcta y rápida. Nos llamó la atención la facilidad para hacer la reserva online. La comida fue mas que aceptable, saliendo satisfechos y con la intención de volver otro día

Highlights info row imageCalle/ Real Oviedo, 8 (Antigua División Azul). Uviéu.
Highlights info row image 984 04 66 22

Restaurante El Empalme

Una reunión entre amigos fue la excusa para conocer la cocina de el Restaurante El Empalme, situado en  la localidad de Pervera, concejo de Carreño. En realidad íbamos con el plan establecido de comer unos callos bien elaborados, pero nos dimos cuenta que su oferta culinaria va mucho mas allá. Situado en un entorno industrial, este restaurante es un bullicioso punto de encuentro de gente que pretende comer platos con una cantidad y calidad notable y sobre todo, a un buen precio.

Al cruzar su puerta entramos en la zona de bar, con la barra a la izquierda y unas cuantas mesas a la derecha. Al fondo está el típico comedor en una estancia individual.

el empalme

Tras tomar unas cervezas en la barra, nos sentamos en la mesa que habíamos reservado. Elegimos nuestros platos y para mitigar una espera excesiva, debido a ser la hora de máxima afluencia del local, nos trajeron un clásico paté de mejillón que nos entretuvo hasta la llegada del primer plato. Nos dijeron que las raciones eran contundentes y teníamos miedo que este entrante nos llenase demasiado.

paté de mejillón

El primer plato en salir fue una deliciosa ensalada templada compuesta por unos tiernos trozos de pulpo, huevo cocido rallado, lechuga, tomate, zanahoria y cebolla frita aportando un crujiente muy interesante. Todo esto ligado por un rico aliño.

ensalada templada de pulpo

Llegó el plato que nos llevó hasta las puertas de este restaurante, los callos. Dos abundantes raciones de callos para saciar a cinco personas. La receta estaba cocinada al estilo tradicional, consiguiendo un buen resultado en el paladar, aunque hubiéramos sacrificado un poco de sabor salado por una pizca de picante. Aunque eso son gustos personales.

callos

No concebimos una ración de callos sin unas deliciosas patatas fritas caseras. Las patatas impregnadas de la salsa de los callos son el acompañamiento ideal. En esta ocasión salieron de la cocina sin tener que pedirlas.

patatas fritas

También pedimos un menú de cachopo, que consistía en una clásica ración de cecina con queso de cabra rayado por encima y aceite de oliva, y de segundo un magnífico cachopo de ternera, con queso y jamón en su interior. Todo muy tierno, descansando sobre una cama de patatas en su presentación. No somos unos fans acérrimos del cachopo, pero este es uno de los mejores que hemos probado hasta la fecha.

cachopo de ternera

Acompañando al cachopo nos trajeron una cebolla confitada, unos pimientos caramelizados y unos pimientos asados. Muy buen detalle que complementaba el plato principal a la perfección.

pimientos y cebolla

Para terminar, solo uno de los cinco comensales se atrevió con el postre, probando una clásica tarta de milhojas. El resto solo pudimos terminar la comida con una infusión.

tarta milhojas


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 5
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 4
Total: 29 ptos

Otra sorpresa positiva fue la factura. Tocamos a 15'28 € por cabeza, donde hay que añadir cuatro cañas, una coca cola, una botella de vino tinto y una botella de agua grande. Nos invitaron a los cafés e infusiones de la sobremesa, otro buen punto a favor. Salimos de El Empalme con una fartura de las de bajar dando un buen paseo, pero con la sensación de haber probado buena comida, a buen precio.

Carretera Gijón-Avilés Nº 4 Pervera.
985169012