La Corrá de Vinos

La Corrá de Vinos es una vinotería/restaurante que lleva varios años ofertando un interesante propuesta culinaria en la denominada Calle La Mierda, de La Felguera. Un establecimiento que cobra especial importancia con su menú del día, teniendo una gran afluencia de trabajadores, procedentes, en su mayoría, del cercano polígono de Valnalón. Un día por semana y sin reserva previa, nos acercamos a probar ese menú. Nos tuvimos que sentar en las mesas cercanas a la barra, por que su comedor estaba lleno. De todas formas, estuvimos bastante cómodos y tras decidir los platos que más nos apetecían, empezó a llegar a nuestra mesa la comida. El menú se componía de dos primeros y dos segundos a elegir.

Uno de los primeros fue esta ensalada con una suave y sabrosa salsa alioli. Era un mezcla de ensalada templada y fría, con varios ingredientes crudos y otros pasados por la sartén, a los que añadimos un aliño de vinagre y aceite.

ensalada con alioli

El otro primero era una clásica pero rica menestra de verduras y carne. Un plato bien cocinado que se postulaba como el contrapunto caliente, a la otra opción de primero que suponía la ensalada.

menestra de verduras y carne

En cuanto a los segundos platos, disfrutamos una tosta de carbonara, sobre un crujiente pan que nos recordó a las recetas mediterráneas basadas en el concepto de la pizza. Un plato que se podría haber echado a perder si el pan no hubiera tenido la ternura necesaria para acompañar con éxito a los ingredientes que daban sabor al conjunto. Nos gustó este resultado y nos llamó la atención su poder saciante.

tosta carbonara

Terminamos con el otro segundo del día. Se trataba de pollo frito acompañado de una guarnición de patatas fritas y una ensalada de lechuga y tomates cherry. El pollo no estaba nada grasiento y las patatas estaban bien fritas y con el crujiente justo para que resultaran agradables en la boca.

pollo con patatas fritas

Como punto final y broche dulce a este menú, entre los postres que nos ofertaron, elegimos una chocolate blanco con oreo. Parecía una especie de nata con un sutil sabor a chocolate blanco acompañado por una ralladura de oreo para darle el crujiente necesario para romper la textura en el paladar. Nos llamó la atención la escasa cantidad del postre. Al no empalagar el chocolate, nos quedamos con ganas de ver el vaso mas lleno, aunque sin hambre al final de la comida.

chocolate blanco con oreo


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 6
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 5
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 7
Total: 31 ptos.

Cada menú costó 8'90 €, lo que nos parece un precio bastante asequible. En otras ocasiones probamos varios platos de su carta y salimos bastante satisfechos, sobre todo por la originalidad de los mismos. El local tiene una pequeña terraza exterior en una calle peatonal, la zona de bar con su barra y unas mesas y al fondo, el comedor. Ya comentamos que cabe la posibilidad de no tener sitio a la hora de comer, un día cualquiera por semana, o que haya que esperar por una mesa. La Corrá es un buen sitio para simplemente tomar algo en un ambiente tranquilo, o para dejarse seducir por una carta original y con personalidad.

Julián Duro 28, La Felguera, Llangréu.
984 18 13 69
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Brew Pub Espumeru

Uno de los locales mas emblemáticos de La Felguera (Llangréu), es sin duda el Brew Pub Espumeru, por que ha sabido ir adaptándose a los nuevos tiempos con un cambio tras otro, en ocasiones bastante arriesgados, pero todos ellos muy acertados. Ese recorrido a lo largo de todos los años de su historia lo ha llevado a lo que es hoy. Se trata de una cervecería que elabora su propia cerveza, con una interesante y sencilla cocina, donde las pizzas artesanas se llevan el protagonismo, pero que alberga mucho mas. Dispone de un amplio y acogedor local donde no suele haber problema para lograr una mesa, empezar la velada con unas cervezas artesanales y prolongarla picando algo de su carta. Ese fue nuestro plan, una noche de sábado.

Ojeamos brevemente la carta y empezamos picando unas patatas fritas con salsa perrins. Esta salsa inglesa se elabora con vinagre, melaza, jarabe de maíz, agua, ajíes o pimentón, salsa de soja, tamarindo, anchoas, cebollas, chalotas, vino (ocasionalmente), clavo de olor y ajo. La sensación en la boca recuerda al alioli.

patatas perrins

Las patatas y la cerveza hicieron mas llevadera la espera de las pizzas, que se iban cocinando en un horno de leña ubicado justo en frente de nuestro. La primera en llegar fue una pizza cazurra, elaborada con tomate, mozzarella, cecina de León y queso de cabra.

pizza cazurra

La siguiente pizza elegida se componía de tomate, mozzarella, carne picada de ternera asturiana y pimientos salteados. Las dos pizzas tenían un toque artesanal que las alejaba totalmente de los sabores artificiales de las grandes franquicias del sector.

pizza de ternera asturiana



PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 7
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 8
Total: 36 ptos

Pagamos 29,10 € para tres personas, bebiendo una coca cola y dos cañas de la cerveza artesana Curuxera Brewery que se elabora en el el mismo local. En cuanto a su cocina, podemos degustar recetas que cumplen al 100% su función en una noche de picoteo y que no se suelen encontrar en otros locales de la zona. L'Espumeru es un establecimiento con personalidad propia, que se ha forjado un nombre, ganado a pulso, dentro de la oferta hostelera del Valle del Nalón. Un sitio de esos en los que apetece entrar, que se ha sabido mantener acogedor, genuino y auténtico.

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Julián Duro, 22 Llangréu-La Felguera
985696625

Pusáki

La riqueza gastronómica del concejo de Cabranes, parece interminable. Hace un tiempo nos habían recomendado otro restaurante de visita indispensable llamado El Restauratorio. Pues bien, llegamos tarde. El Restauratorio cerró hace unos meses, pero en el mismo local descubrimos otra joya que, desde hoy mismo, pasa a formar parte de nuestros indispensables. Se trata de un restaurante de cocina fusión, que trabaja con un menú cerrado, confeccionado con materia prima de la zona, de alta calidad y con un resultado que merece mucho la pena. El Pusáki se encuentra en La Puerte, un pueblo al que se accede desde la carretera que va de Villaviciosa a Torazu, en un desvío señalizado a mano derecha, que lleva directamente a su puerta.

El restaurante abre de jueves a domingo y conviene hacer una reserva previa, sobre todo si lo queremos visitar el fin de semana. En dicha reserva te suelen explicar el funcionamiento de su menú único y aprovechan para preguntar si algún comensal tiene alergias alimentarias, con el fin de poder adaptar el menú.

pusáki
Cuando te paras delante de la puerta, pasas por su patio interior y llegas a la zona de comedor, te das cuenta de que no estás en un restaurante habitual. Nos encanta comer en sitios con un menú cerrado, donde no hay que decidir mas que la bebida. En este caso era una estupenda botella de Agua de Borines, buen detalle. Nos sentamos en la mesa y antes de que llegara el primer plato del menú, nos trajeron aceite de oliva y sal maldon.

sal maldon y aceite de oliva

Para disfrutar del aceite y la sal, no podía faltar un buen pan. En este caso se trataba de un pan artesano, fabricado por ellos con harinas ecológicas y masa madre. Puede que fuera el hambre que teníamos, pero el pan mojado en el aceite con unas escamas de sal encima, nos resultó un manjar de otro planeta.

pan artesano

Empezamos el menú con unas verduras salteadas, acompañadas de crema de zanahoria y alioli de ajo negro. Hacía tiempo que no comíamos una zanahoria con un sabor tan real a zanahoria. A parte de su sabor, tanto su textura, como la del brócoli estaban perfectas para disfrutar el sabor el alioli y de una sabrosa crema de zanahoria. Buen comienzo.

zanahorias, brócoli y alioli de ajonegro

El siguiente plato es una maravilla de composición visual, aunque no menos efectiva en el paladar. La protagonista era una anchoa del cantábrico que descansaba sobre una base de pimientos y cebolla asados. En su parte superior se complementaba con unos tacos de queso de Piloña y un sutil toque de cítrico. Un bocado pequeño, pero con una potencia de sabor y matices impresionante. Un plato que bien se podría enmarcar y poner en la pared.

anchoa del cantábrico y vegetales asados

Seguimos con una alcachofa confitada con shiitake cultivado en Cabranes, el tubérculo comestible topinambur y una sabrosa salsa de pipas. Tanto por separado como en conjunto disfrutamos de una ración ligera, saludable y muy rica.

alcachofa confitada, shiitake, topinambur y salsa de pipas

Llegó el momento de dar protagonismo a la proteína. Comimos un pixín con una volátil emulsión de eneldo y la col asiática pak choi, también cultivada en la zona. El pescado estaba muy bien preparado, jugoso y sabroso. Parecía fresco y la elección de los elementos que lo acompañaban eran perfectos para confeccionar una ración recomendable para los amantes del pescado.

pixín con emulsión de eneldo y pak choi

El último plato del menú fue una paella para dos personas, de arroz seco marinero. Un arroz en su punto, con el mítico socarrat y un sabor a productos del mar que le daba un carácter mediterráneo muy interesante. Nos pareció un acierto total, terminar el menú con este plato. Es la fórmula perfecta para terminar de saciar a los que hayan podido llegar a este punto de la comida con algo de hambre. Pudimos repetir dos veces, por lo que terminamos con una fartura considerable.

arroz seco marinero

Nos habían comentado que sus postres caseros eran de un nivel superior y pudimos comprobarlo. Teníamos ante nosotros una tarta de limón, sobre una fina galleta sin gluten, con una crema de limón que bailaba en la boca junto a un merengue espectacular. Tanto la acidez del limón como la dulzura del merengue tenían un punto justo, para contrastar sin competir, presentando un postre muy agradable en la boca. De los mejores que hemos comido hasta la fecha.

tarta de limón

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 9
  • Calidad/Precio: 8
  • Ubicación: 8
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 8
Total: 39 ptos

Nos encontramos con un sitio acogedor, templado por una estufa de leña, con una comida de alta calidad, elaborada con productos de producción de proximidad, a un precio razonable. Por un momento no sabíamos si estábamos comiendo en una casona asturiana, un restaurante del sur o uno de otro país a miles de kilómetros de nuestra casa. La cuenta fue de 32 euros por comensal, bebida e infusiones a parte. Hay restaurantes especiales de los que salimos totalmente satisfechos y que luego nos encanta recomendar. Pusáki es uno de ellos. Esperamos volver muy pronto, para poder disfrutar de otro menú diferente.

La Puerte, 12, Cabranes.
622017130
De Jueves a Domingo
de 13:30 a 23:00

Kaisen Sushi Bar

Hacía mucho tiempo que nos habían hablado de un restaurante japonés situado en la capital asturiana. Pasaron los meses sin que hiciéramos una visita al Kaisen Sushi Bar, pero con el paso del tiempo, la coincidencia hizo que nos lo volvieran a recomendar. Tras realizar una reserva en su web, nos acercamos a la hora de comer un día por semana.

A la entrada pudimos ver un local original, con una decoración adecuada a la temática del restaurante, repartiendo las mesas a la izquierda y al fondo.

kaisen sushi bar

Nos sentamos en nuestra mesa y nos dejamos asesorar por el personal del restaurante, intentando confeccionar un menú sin gluten. Tras una corta espera, empezó nuestra esperada comida. Empezamos con un ceviche de carabinero con daditos de vieira, hamachi y carabineros marinados con trufa. Una ración que funcionaba perfectamente, tanto en el plano visual como en la boca. La textura y el sabor fueron los puntos fuertes de este plato.

ceviche

Seguimos con un tartar compuesto por atún, salmón y pez mantequilla, marinados sobre arroz de sushi, aguacate y tres tipos de picante. Un plato mas contundente de lo que en primer momento parecía. El sabor y la calidad de la carne era muy parecido al del ceviche anterior.

tartar rainbow

Terminamos la comida con el uramaki mix. Se trata de 16 piezas recubiertas de arroz, con varios rellenos como puede ser el salmón o el langostino. Venían acompañadas de el clásico jengibre, el picante wasabi y la imprescindible salsa de soja.

uramaki mix

Con un postre para compartir pusimos punto final a esta oriental comida. En una base de chocolate fundido, descansaba una pasta de arroz y una crema de vainilla. Al comerlo la textura exterior era parecida al mazapán y la interior, más cremosa, como una mousse. Un original postre que nunca habíamos probado.

mochi

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 8
Total: 34 ptos

La cuenta fue de 55'40 € para dos comensales con una botella de agua y un te verde. El Kaisen goza de gran popularidad entre los restaurantes japoneses de la parte central asturiana. Si te agrada este tipo de comida, bien merece una visita, ya que este tipo de restaurantes no son muy habituales en nuestra zona. La atención fue correcta y rápida. Nos llamó la atención la facilidad para hacer la reserva online. La comida fue mas que aceptable, saliendo satisfechos y con la intención de volver otro día

Highlights info row imageCalle/ Real Oviedo, 8 (Antigua División Azul). Uviéu.
Highlights info row image 984 04 66 22

Restaurante El Empalme

Una reunión entre amigos fue la excusa para conocer la cocina de el Restaurante El Empalme, situado en  la localidad de Pervera, concejo de Carreño. En realidad íbamos con el plan establecido de comer unos callos bien elaborados, pero nos dimos cuenta que su oferta culinaria va mucho mas allá. Situado en un entorno industrial, este restaurante es un bullicioso punto de encuentro de gente que pretende comer platos con una cantidad y calidad notable y sobre todo, a un buen precio.

Al cruzar su puerta entramos en la zona de bar, con la barra a la izquierda y unas cuantas mesas a la derecha. Al fondo está el típico comedor en una estancia individual.

el empalme

Tras tomar unas cervezas en la barra, nos sentamos en la mesa que habíamos reservado. Elegimos nuestros platos y para mitigar una espera excesiva, debido a ser la hora de máxima afluencia del local, nos trajeron un clásico paté de mejillón que nos entretuvo hasta la llegada del primer plato. Nos dijeron que las raciones eran contundentes y teníamos miedo que este entrante nos llenase demasiado.

paté de mejillón

El primer plato en salir fue una deliciosa ensalada templada compuesta por unos tiernos trozos de pulpo, huevo cocido rallado, lechuga, tomate, zanahoria y cebolla frita aportando un crujiente muy interesante. Todo esto ligado por un rico aliño.

ensalada templada de pulpo

Llegó el plato que nos llevó hasta las puertas de este restaurante, los callos. Dos abundantes raciones de callos para saciar a cinco personas. La receta estaba cocinada al estilo tradicional, consiguiendo un buen resultado en el paladar, aunque hubiéramos sacrificado un poco de sabor salado por una pizca de picante. Aunque eso son gustos personales.

callos

No concebimos una ración de callos sin unas deliciosas patatas fritas caseras. Las patatas impregnadas de la salsa de los callos son el acompañamiento ideal. En esta ocasión salieron de la cocina sin tener que pedirlas.

patatas fritas

También pedimos un menú de cachopo, que consistía en una clásica ración de cecina con queso de cabra rayado por encima y aceite de oliva, y de segundo un magnífico cachopo de ternera, con queso y jamón en su interior. Todo muy tierno, descansando sobre una cama de patatas en su presentación. No somos unos fans acérrimos del cachopo, pero este es uno de los mejores que hemos probado hasta la fecha.

cachopo de ternera

Acompañando al cachopo nos trajeron una cebolla confitada, unos pimientos caramelizados y unos pimientos asados. Muy buen detalle que complementaba el plato principal a la perfección.

pimientos y cebolla

Para terminar, solo uno de los cinco comensales se atrevió con el postre, probando una clásica tarta de milhojas. El resto solo pudimos terminar la comida con una infusión.

tarta milhojas


PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 5
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 4
Total: 29 ptos

Otra sorpresa positiva fue la factura. Tocamos a 15'28 € por cabeza, donde hay que añadir cuatro cañas, una coca cola, una botella de vino tinto y una botella de agua grande. Nos invitaron a los cafés e infusiones de la sobremesa, otro buen punto a favor. Salimos de El Empalme con una fartura de las de bajar dando un buen paseo, pero con la sensación de haber probado buena comida, a buen precio.

Carretera Gijón-Avilés Nº 4 Pervera.
985169012

Casa Dulce

Posiblemente el mejor pulpo de Gijón/Xixón se come en Casa Dulce. Este restaurante está situado en el gijonés barrio de Jove, cerca del puerto de El Musel, rodeado de un ambiente industrial y con una fachada y aspecto exterior que no hace presagiar los tesoros que alberga su cocina. El plato con mayor fama de este restaurante es el pulpo amariscado y esa fue la principal razón de nuestra visita. Hay que reservar con un día de antelación la elaboración de esta receta, para que puedan asegurar la frescura del pulpo recién pescado.

Tras pasar su puerta exterior, al pie de la carretera, se accede directamente a la zona de bar, con la típica barra a la izquierda, seguida del comedor, con una gran ventana que deja ver su cocina al fondo. Nos identificamos en base a la reserva hecha y nos acompañaron a una mesa. El comedor estaba lleno de trabajadores de la zona degustando el menú del día.

casa dulce

Al haber encargado el plato con anterioridad, solo tuvimos que escoger la bebida. Mientras llegaba la verdadera comida, nos pusieron un plato con jamón serrano y una especie de salpicón de marisco delicioso. No es el mejor jamón que hemos probado, pero el plato sirvió para aliviar la espera.

salpicón de marisco con jamón

Y por fin llegó la joya de la corona. Una gran cazuela humeante que en teoría era para dos comensales, pero de la que hubieran podido comer tranquilamente cuatro o incluso cinco. En una espesa y super sabrosa salsa, nadaban unos pimientos rojos, patatas, el pulpo, langostinos, almejas, trozos de centollo y andariques. No se si nos dejamos algún ingrediente pero la unión de todos ellos formaba un gran plato, con un sabor excelente y una ternura que solo podía dar la frescura de los ingredientes. Como era de esperar, entre dos personas solo pudimos comer la mitad de la cazuela. El camarero nos propuso, sin haber preguntado nosotros, guardar la otra mitad para que la pudiéramos llevar a nuestra casa. No hacen este plato para menos de dos raciones pero al poder llevar el sobrante no es ningún problema.

pulpo amariscado

para terminar la comida y con una gran fartura, nos dejamos seducir por un clásico requesón con miel, para cambiar el sabor del paladar y salir del restaurante con el cinturón desabrochado.

requesón con miel

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 6
  • Ubicación: 5
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 4
Total: 28 ptos


Casa Dulce es un clásico dentro de la oferta gastronómica de la capital de la costa verde, que no ha perdido ni interés ni calidad con el paso de los años. Como dato curioso, nos fijamos en que había 7 pequeñas e inquietantes banderas franquistas de papel, rodeando el cartel que señaliza el extintor. El trato fue cercano y correcto y el ambiente fue el típico que se puede encontrar en un restaurante cercano a un entorno industrial, un día por semana.La cuenta fue de 87,80€ con una botella de agua grande, un postre y un café.

Avenida Eduardo Castro 143 
Camino de Monteviento, 942, Xixón.
985 32 10 42

La Alberuca (Somo - Cantabria)

Siguiendo con la visita culinaria a tierras cántabras, nos dejamos seducir por un restaurante que vimos al pie de la carretera, en una casa rehabilitada, justo antes de entrar en la localidad de Somo. Se trata de La Alberuca, uno de esos sitios que te llaman la atención por fuera y no tardas en buscar referencias en la red para saber si merece la pena conocer su interior. Llamamos para reservar mesa y nos acercamos a la hora de cenar.

Mientras esperábamos los platos que habíamos elegido nos obsequiaron con unas rodajas de tomate natural con aceite de oliva. En ese punto de inicio de la cena donde el hambre es el dueño de la perspectiva, casi se agradece cualquier cosa, pero si es un sabroso tomate de esta calidad, mucho mejor.

tomate natural

No podía faltar una ensalada compuesta por anchoas, pimientos asados, salmón atún, lechuga y mayonesa para configurar la antesala de la cena. Todos los ingredientes de esta sabrosa ensalada, eran de una calidad muy aceptable y combinaban muy bien entre sí.

ensalada pipó

Quisimos probar también un plato donde el ingrediente principal fuera la carne. Elegimos unos bocados de solomillitos con queso de cabra gratinado, patatas fritas y pimientos asados. Un plato contundente, con sabores intensos, donde la ternura de la carne marcaba el punto de calidad.

bocados de solomillitos

En una localidad costera no podía faltar el pescado. Dejándonos asesorar por el personal del restaurante, elegimos un rape preparado a la plancha. Nos deleitamos con un pescado fresco, preparado de forma sana y sabrosa. Solo este plato ya podría justificar una visita a este local.

rape a la plancha

Considerablemente saciados, la gula se encargó de pedir por nosotros los postres. Una tarta de chocolate con sobao pasiego fue la original receta que pudimos disfrutar.
tarta de chocolate con sobao pasiego

Y por último, una clásica y digestiva mousse de limón, hecha al estilo casero, con la que pusimos punto y final a una buena cena, gracias a su contraste de sabores.

mousse de limón

Puntuación:

  • Comida: 7
  • Calidad/Precio:8
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 7
Total: 35 ptos.

Nos encontramos un local cuidado, con gusto, que ya nos llamó la atención por fuera y que en su interior guardaba una oferta culinaria basada en la excelente cocina tradicional cántabra. El servicio fue atento y nos supo orientar muy bien a la hora de pedir. La cuenta fue de 79 euros para tres personas, con una botella de agua grande y una caña.

Calle Jorganes Nº 1, 39140 
Somo, Cantabria.
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942510504

Asador El Tronky (Pedreña-Cantabria)

Este verano hicimos una visita a Cantabria y en el equipaje llevamos una recomendación concreta para comer en la zona de Somo-Pedreña. Se trata del Asador El Tronky, situado en la localidad de Pedreña, justo en la orilla que se puede ver frente a la ciudad de Santander. Es un restaurante costero con clara orientación marítima donde nos aseguraron que podíamos disfrutar de una buena cocina con la calidad de la materia prima del lugar. Nos acercamos a la hora de cenar sin haber concretado una reserva previa, pero ese día había suficientes mesas libres en su amplio local. Nos acompañaron a una mesa y entre la oferta que brindaba su carta, escogimos un menú ligero para tres personas.

Entre los tres platos que pedimos, el primero en salir fue una ensalada mixta en su versión "pequeña". Empezamos a abrir boca con un ensalada formada por diversos ingredientes en su presentación mas clásica.

ensalada mixta pequeña

Continuamos con unos mejillones en salsa. Aquí empezamos a disfrutar de la calidad de los productos de la zona. Los mejillones eran de un tamaño considerable, pero sin perder ni un ápice de ternura. El sabor de la salsa estaba a la altura de la calidad del plato, un resultado exquisito.

mejillones en salsa

Por último, preguntamos sobre que tipos de pescado tenían disponibles, incidiendo expresamente en que queríamos un pescado fresco del cantábrico, por que era lo menos que se podía exigir al lugar en cuestión. Nos contestaron que todos sus pescados eran frescos y de la zona. Elegimos una lubina a la espalda entre los dos o tres pescados que tenían ese día. La lubina estaba tan sabrosa y bien cocinada, que ya por sí sola, justificaba una visita a este restaurante.

lubina a la espalda

Y para terminar y poner un broche dulce a la cena, pedimos una mousse de chocolate con barquillo y nata. Un típico postre, suave y con el sabor que nuestro paladar necesitaba en ese momento.

mousse de chocolate

Puntuación:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio:8
  • Ubicación: 7
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 6
Total: 35 ptos.

    Pese a nuestras dudas antes de acceder al local, la cena en El Tronky fue un acierto absoluto. En la misma medida que a nosotros nos llegó la recomendación de acudir a este restaurante, nos sentimos en la obligación de volver a transferir esta sugerencia, a todo el que nos pueda leer. Se trata de un establecimiento fuertemente marcado por su localización y entorno, pero que todavía conserva esa esencia de autenticidad que lo salva de sumergirse en la vorágine turística.

    La cuenta fue de 79,90€ para tres comensales, con una botella de agua grande, una caña y dos postres.

    Barrio El Muelle, s/n
    PEDREÑA (Cantabria)
    942 501 093
    pedroisaasadoreltronky@gmail.com
    www.asadoreltronky.com
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    El Buchito

    Una celebración especial entre amigos, nos llevó a buscar un buen sitio para cenar, teniendo que escoger entre la variada oferta hostelera de La Felguera. Llegamos al acuerdo de reservar una mesa en El Buchito. La verdad es que ya lo habíamos visitado en otra ocasión pero no pudimos hacer una entrada en el blog y nos parecía que la merecía la pena enseñar sus menús, debido a su clara apuesta por una original cocina.

    Su interior no es muy grande, así que conviene reservar mesa, sobre todo si se trata de un fin de semana o festivo. Llegamos pronto por que el ritmo de salida de platos es de los denominados slow food y no queríamos que se nos hiciera muy tarde. Tras acomodarnos en una mesa, nos dejamos asesorar por el personal de El Buchito y de esta manera poder confeccionar un menú con las especialidades de la casa.

    el buchito

    Para aligerar la espera nos obsequiaron con un chupito de gazpacho con alga nori. Un sorbo suave pero sabroso que nunca habíamos probado con este tipo de acompañamiento marítimo. Casi siempre lo hemos visto combinado con un crujiente pero esta, también era una buena fórmula.

    gazpacho

    Empezamos la cena con unas anchoas doble 0 con aceite de oliva virgen extra. El doble 0 viene de su talla, siendo esta, la mas grande. Tenían el sabor característico de la anchoa pero suavizado por la calidad del producto, el aceite en el que flotaban tenía un sabor perfecto para terminar con las reservas de pan.

    anchoas con aceite de oliva

    Seguimos con unas samosas rellenas de pollo al curry con mermelada de mango y gominolas de jengibre. La samosa es una empanadilla de forma triangular, típica de la cocina del sur de Asia (India, Pakistán y Tíbet). El poderoso sabor a curry estaba suavizado en el paladar y no mataba al resto de sabores. El punto de contraste dulce lo ponía una riquísima mermelada de mango y las originales gominolas de jengibre. Otro plato que nunca habíamos probado y que nos agradó tanto por el concepto como por el resultado.

    samosas

    Después vinieron unos canelones de pasta wantán china rellenos de bonito fresco, pisto y alga wakame con miso blanco, percebe del pobre y salsa tonkatsu. Una mezcla de cocinas del mundo sintetizada en un solo plato. Un interesante experimento muy bien resuelto.

    canelones

    Terminamos el menú con un original cachopo de ternera asturiana denominación de origen relleno de cecina de Astorga gran reserva, manzana crujiente en compota, queso ahumado con madera de manzano y rebozado con envoltura de panko para evitar que coja tanto aceite. Estaba acompañado de patata crujiente y una cosa que nos sorprendió mucho, una ensaladita para beber. Se trataba de un chupito con un licuado de ensalada en el que se podía distinguir perfectamente en la boca el sabor de la lechuga, la cebolla y el aliño de el aceite y la vinagre. El relleno del cachopo estaba tierno y con un sabor muy acorde a la calidad del plato.

    cachopo

    Llegó el momento de los postres. Uno de los que pedimos fue un yogur griego acompañado de mermelada de frutos rojos y crumble de galleta. Tres texturas y tres sabores complementarios, el dulce, el agrio y la textura crujiente del crumble de galleta.

    yogur griego

    Continuamos con un clásico coulant de chocolate, con el tradicional chocolate derretido en su interior, acompañado de un rico helado de mango para cambiar sabores y temperaturas, haciendo el postre mucho mas completo e interesante.

    coulant de chocolate

    Y para finalizar, también probamos un delicioso helado de avellana con un crujiente tipo barquillo a modo de decoración, que para nuestro gusto era excesivo. El helado tenía el sabor artesano que esperábamos para dar fin a esta interesante comida.

    helado de avellana

    Puntuación:
    • Comida: 7
    • Calidad/Precio: 7
    • Ubicación: 6
    • Accesibilidad: 7
    • Decoración: 7
    Total: 34 ptos.

    A parte de la gran compañía de esta cena y el gran motivo de la celebración que se llevó a cabo, la comida de El Buchito fue el tercer pilar indispensable para que la velada fuera todo un éxito. El personal del establecimiento estuvo muy atento y agradable, ayudándonos tanto en la elección de los platos como en la cantidad de los mismos. Esta vinoteca tiene una amplia terraza exterior situada en el Parque Pinín de La Felguera donde es muy recomendable alargar un buen vermú que termine en una estupenda y original comida. La cuenta fue de 30€ por comensal. La cena estuvo regada por una botella de rioja crianza.

    El nombre de El Buchito siempre aparece entre los galardonados de los concursos de pinchos de la zona y creemos que dentro de los restaurantes del Valle del Nalón, merece una visita sin dudarlo.

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    Dibujante Falo, s/n, La Felguera, Llangréu
    984182669