La Alberuca (Somo - Cantabria)

Siguiendo con la visita culinaria a tierras cántabras, nos dejamos seducir por un restaurante que vimos al pie de la carretera, en una casa rehabilitada, justo antes de entrar en la localidad de Somo. Se trata de La Alberuca, uno de esos sitios que te llaman la atención por fuera y no tardas en buscar referencias en la red para saber si merece la pena conocer su interior. Llamamos para reservar mesa y nos acercamos a la hora de cenar.

Mientras esperábamos los platos que habíamos elegido nos obsequiaron con unas rodajas de tomate natural con aceite de oliva. En ese punto de inicio de la cena donde el hambre es el dueño de la perspectiva, casi se agradece cualquier cosa, pero si es un sabroso tomate de esta calidad, mucho mejor.

tomate natural

No podía faltar una ensalada compuesta por anchoas, pimientos asados, salmón atún, lechuga y mayonesa para configurar la antesala de la cena. Todos los ingredientes de esta sabrosa ensalada, eran de una calidad muy aceptable y combinaban muy bien entre sí.

ensalada pipó

Quisimos probar también un plato donde el ingrediente principal fuera la carne. Elegimos unos bocados de solomillitos con queso de cabra gratinado, patatas fritas y pimientos asados. Un plato contundente, con sabores intensos, donde la ternura de la carne marcaba el punto de calidad.

bocados de solomillitos

En una localidad costera no podía faltar el pescado. Dejándonos asesorar por el personal del restaurante, elegimos un rape preparado a la plancha. Nos deleitamos con un pescado fresco, preparado de forma sana y sabrosa. Solo este plato ya podría justificar una visita a este local.

rape a la plancha

Considerablemente saciados, la gula se encargó de pedir por nosotros los postres. Una tarta de chocolate con sobao pasiego fue la original receta que pudimos disfrutar.
tarta de chocolate con sobao pasiego

Y por último, una clásica y digestiva mousse de limón, hecha al estilo casero, con la que pusimos punto y final a una buena cena, gracias a su contraste de sabores.

mousse de limón

Puntuación:

  • Comida: 7
  • Calidad/Precio:8
  • Ubicación: 6
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 7
Total: 35 ptos.

Nos encontramos un local cuidado, con gusto, que ya nos llamó la atención por fuera y que en su interior guardaba una oferta culinaria basada en la excelente cocina tradicional cántabra. El servicio fue atento y nos supo orientar muy bien a la hora de pedir. La cuenta fue de 79 euros para tres personas, con una botella de agua grande y una caña.

Calle Jorganes Nº 1, 39140 
Somo, Cantabria.
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942510504

Asador El Tronky (Pedreña-Cantabria)

Este verano hicimos una visita a Cantabria y en el equipaje llevamos una recomendación concreta para comer en la zona de Somo-Pedreña. Se trata del Asador El Tronky, situado en la localidad de Pedreña, justo en la orilla que se puede ver frente a la ciudad de Santander. Es un restaurante costero con clara orientación marítima donde nos aseguraron que podíamos disfrutar de una buena cocina con la calidad de la materia prima del lugar. Nos acercamos a la hora de cenar sin haber concretado una reserva previa, pero ese día había suficientes mesas libres en su amplio local. Nos acompañaron a una mesa y entre la oferta que brindaba su carta, escogimos un menú ligero para tres personas.

Entre los tres platos que pedimos, el primero en salir fue una ensalada mixta en su versión "pequeña". Empezamos a abrir boca con un ensalada formada por diversos ingredientes en su presentación mas clásica.

ensalada mixta pequeña

Continuamos con unos mejillones en salsa. Aquí empezamos a disfrutar de la calidad de los productos de la zona. Los mejillones eran de un tamaño considerable, pero sin perder ni un ápice de ternura. El sabor de la salsa estaba a la altura de la calidad del plato, un resultado exquisito.

mejillones en salsa

Por último, preguntamos sobre que tipos de pescado tenían disponibles, incidiendo expresamente en que queríamos un pescado fresco del cantábrico, por que era lo menos que se podía exigir al lugar en cuestión. Nos contestaron que todos sus pescados eran frescos y de la zona. Elegimos una lubina a la espalda entre los dos o tres pescados que tenían ese día. La lubina estaba tan sabrosa y bien cocinada, que ya por sí sola, justificaba una visita a este restaurante.

lubina a la espalda

Y para terminar y poner un broche dulce a la cena, pedimos una mousse de chocolate con barquillo y nata. Un típico postre, suave y con el sabor que nuestro paladar necesitaba en ese momento.

mousse de chocolate

Puntuación:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio:8
  • Ubicación: 7
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 6
Total: 35 ptos.

    Pese a nuestras dudas antes de acceder al local, la cena en El Tronky fue un acierto absoluto. En la misma medida que a nosotros nos llegó la recomendación de acudir a este restaurante, nos sentimos en la obligación de volver a transferir esta sugerencia, a todo el que nos pueda leer. Se trata de un establecimiento fuertemente marcado por su localización y entorno, pero que todavía conserva esa esencia de autenticidad que lo salva de sumergirse en la vorágine turística.

    La cuenta fue de 79,90€ para tres comensales, con una botella de agua grande, una caña y dos postres.

    Barrio El Muelle, s/n
    PEDREÑA (Cantabria)
    942 501 093
    pedroisaasadoreltronky@gmail.com
    www.asadoreltronky.com
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    El Buchito

    Una celebración especial entre amigos, nos llevó a buscar un buen sitio para cenar, teniendo que escoger entre la variada oferta hostelera de La Felguera. Llegamos al acuerdo de reservar una mesa en El Buchito. La verdad es que ya lo habíamos visitado en otra ocasión pero no pudimos hacer una entrada en el blog y nos parecía que la merecía la pena enseñar sus menús, debido a su clara apuesta por una original cocina.

    Su interior no es muy grande, así que conviene reservar mesa, sobre todo si se trata de un fin de semana o festivo. Llegamos pronto por que el ritmo de salida de platos es de los denominados slow food y no queríamos que se nos hiciera muy tarde. Tras acomodarnos en una mesa, nos dejamos asesorar por el personal de El Buchito y de esta manera poder confeccionar un menú con las especialidades de la casa.

    el buchito

    Para aligerar la espera nos obsequiaron con un chupito de gazpacho con alga nori. Un sorbo suave pero sabroso que nunca habíamos probado con este tipo de acompañamiento marítimo. Casi siempre lo hemos visto combinado con un crujiente pero esta, también era una buena fórmula.

    gazpacho

    Empezamos la cena con unas anchoas doble 0 con aceite de oliva virgen extra. El doble 0 viene de su talla, siendo esta, la mas grande. Tenían el sabor característico de la anchoa pero suavizado por la calidad del producto, el aceite en el que flotaban tenía un sabor perfecto para terminar con las reservas de pan.

    anchoas con aceite de oliva

    Seguimos con unas samosas rellenas de pollo al curry con mermelada de mango y gominolas de jengibre. La samosa es una empanadilla de forma triangular, típica de la cocina del sur de Asia (India, Pakistán y Tíbet). El poderoso sabor a curry estaba suavizado en el paladar y no mataba al resto de sabores. El punto de contraste dulce lo ponía una riquísima mermelada de mango y las originales gominolas de jengibre. Otro plato que nunca habíamos probado y que nos agradó tanto por el concepto como por el resultado.

    samosas

    Después vinieron unos canelones de pasta wantán china rellenos de bonito fresco, pisto y alga wakame con miso blanco, percebe del pobre y salsa tonkatsu. Una mezcla de cocinas del mundo sintetizada en un solo plato. Un interesante experimento muy bien resuelto.

    canelones

    Terminamos el menú con un original cachopo de ternera asturiana denominación de origen relleno de cecina de Astorga gran reserva, manzana crujiente en compota, queso ahumado con madera de manzano y rebozado con envoltura de panko para evitar que coja tanto aceite. Estaba acompañado de patata crujiente y una cosa que nos sorprendió mucho, una ensaladita para beber. Se trataba de un chupito con un licuado de ensalada en el que se podía distinguir perfectamente en la boca el sabor de la lechuga, la cebolla y el aliño de el aceite y la vinagre. El relleno del cachopo estaba tierno y con un sabor muy acorde a la calidad del plato.

    cachopo

    Llegó el momento de los postres. Uno de los que pedimos fue un yogur griego acompañado de mermelada de frutos rojos y crumble de galleta. Tres texturas y tres sabores complementarios, el dulce, el agrio y la textura crujiente del crumble de galleta.

    yogur griego

    Continuamos con un clásico coulant de chocolate, con el tradicional chocolate derretido en su interior, acompañado de un rico helado de mango para cambiar sabores y temperaturas, haciendo el postre mucho mas completo e interesante.

    coulant de chocolate

    Y para finalizar, también probamos un delicioso helado de avellana con un crujiente tipo barquillo a modo de decoración, que para nuestro gusto era excesivo. El helado tenía el sabor artesano que esperábamos para dar fin a esta interesante comida.

    helado de avellana

    Puntuación:
    • Comida: 7
    • Calidad/Precio: 7
    • Ubicación: 6
    • Accesibilidad: 7
    • Decoración: 7
    Total: 34 ptos.

    A parte de la gran compañía de esta cena y el gran motivo de la celebración que se llevó a cabo, la comida de El Buchito fue el tercer pilar indispensable para que la velada fuera todo un éxito. El personal del establecimiento estuvo muy atento y agradable, ayudándonos tanto en la elección de los platos como en la cantidad de los mismos. Esta vinoteca tiene una amplia terraza exterior situada en el Parque Pinín de La Felguera donde es muy recomendable alargar un buen vermú que termine en una estupenda y original comida. La cuenta fue de 30€ por comensal. La cena estuvo regada por una botella de rioja crianza.

    El nombre de El Buchito siempre aparece entre los galardonados de los concursos de pinchos de la zona y creemos que dentro de los restaurantes del Valle del Nalón, merece una visita sin dudarlo.

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    Dibujante Falo, s/n, La Felguera, Llangréu
    984182669

    La Mina

    Como muchos de vosotros, una tarde/noche nos encontramos en el centro comercial Intu Asturias, antiguo Parque Principado, con la improvisada idea de cenar algo. Para ser sinceros no teníamos muchas pretensiones, aunque preferíamos conservar un mínimo de calidad en la cena huyendo de la comida rápida. Entre la variada oferta hostelera del centro comercial nos fijamos en el restaurante La Mina, trasladado desde su famosa sede en Colloto, la cual se encuentra cerrada. El local tiene una terraza cubierta hacia el parking y otra interior hacia el paseo del centro comercial, nosotros nos sentamos en una mesa de las que están en la zona intermedia y elegimos tres platos de picoteo.

    Empezamos con un chorizo criollo con salsa chumichurri presentado en una laja de pizarra. La salsa tenía un sabor suave apto para todos los paladares y el chorizo estaba bien preparado, tierno y sabroso.

    chorizo criollo

    Es difícil en estos tiempos poner una ración de patas se salga de lo convencional. Probamos las patatas la mina, unas originales patatas crujientes cortadas de forma original y suplementadas con varios quesos y tiras de bacon. Una tapa sencilla a la par que efectiva.

    patas la mina

    El gran acierto de la noche fue una cazuela de langostinos, con pulpo, setas y patatas, todo ello flotando en una deliciosa salsa digna de cualquier restaurante de la costa asturiana. Un plato muy rico y contundente con el que se esfumó todo ápice de hambre que pudiéramos tener en ese momento.

    cazuela de langostinos, pulpo y setas

    Para el postre elegimos un riquísimo requesón de Tineo con miel y nueces caramelizadas. Se trata de un postre típico pero muy bien ejecutado, en el que el contraste de sabores compite en el interior de la boca para poner el punto final a una buena cena.

    requesón de tineo


    • Comida: 7
    • Calidad/Precio: 7
    • Ubicación: 7
    • Accesibilidad: 8
    • Decoración: 7
    Total: 36 ptos.

    Llegamos a sentarnos en una mesa de La Mina, sin saber que tenía un local abierto en Intu Asturias y sin saber qué nos íbamos a encontrar. La experiencia fue positiva y no nos importaría volver a comer en este restaurante. El día de nuestra visita había mucho personal trabajando y estaban muy atentos a las mesas. No pudimos visitar la famosa Mina de Colloto pero esta nueva versión nos parece mas que aceptable.

    Centro Comercial Intu Asturias
    laminaintuasturias.es
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    674697164

    Casa de Comidas Enedino

    Varias referencias positivas nos pusieron tras la pista de la Casa de Comidas Enedino, situada en Lada (Llangréu). Este establecimiento lleva sirviendo comidas desde 1955, siendo famoso por sus callos caseros. Aunque ha cambiado de propietarios en todos estos años, la calidad de su cocina tradicional continúa intacta. Reservamos mesa por teléfono para probar un menú especial con motivo de unas fiestas patronales, dejamos pendiente para otra ocasión su menú vegano. El local tiene la típica distribución con la barra a la derecha, mesas delante y un comedor al fondo donde nos sentamos. La reserva fue totalmente necesaria por que ese día había bastante gente comiendo.

    Tras ofrecernos varios primeros y varios segundo a elegir, todos los comensales nos decantamos por el mismo plato para iniciar la comida, un arroz caldoso con mejillones, gambas y almejas en un fumet de pescado. Un gran comienzo del que dimos buena cuenta, dejando el recipiente casi vacío.

    arroz caldoso de marisco

    Entre los segundos pudimos probar un lenguao relleno de marisco en salsa marinera. Un plato contundente, fácil de comer, que venía acompañado de unas patatas impregnadas en la salsa marinera que eran una delicia.

    lenguao relleno

    El único plato de carne que elegimos fue un secreto ibérico con una clásica guarnición de patatas fritas y pimientos rojos. La carne estaba rica, pero quizá fue el plato que menos nos llamó la atención por lo clásico de su presentación.

    secreto ibérico

    Por último, otro gran acierto fue una lubina a la espalda, preparada al nivel del mejor bar marinero de la costa cantábrica, exceptuando su precio, que era sensiblemente menor. Venía acompañada de una ensalada de lechuga con reducción de módena y patatas fritas.

    lubina a la espalda

    Entre los diversos postres caseros que nos ofertaron, los que apostaron por un final de comida mas ligero, probaron una fresca y digestiva brocheta de melón con sandía.

    brocheta de melón y sandía

    Los que no tuvieron miedo a la suma de calorías, disfrutaron una copa de tres chocolates, al estilo de la clásica tarta casera con el mismo nombre.

    copa de tres chocolates

    PUNTUACIÓN:
    • Comida: 7
    • Calidad/Precio:8
    • Ubicación: 4
    • Accesibilidad:6
    • Decoración: 4
    Total: 29 ptos


    Si se busca un restaurante, donde poder disfrutar de la tradicional cocina de toda la vida sin perder el gusto por la calidad en los ingredientes ni la paciencia de los fogones bien entendidos, la Casa de Comidas Enedino es el lugar perfecto para disfrutar una buena comida a un precio muy razonable. Su menú vegano es un plus para poder compartir mesa con las amistades que abrazan esa tendencia. Otro de sus puntos fuertes son los platos cocinados en cocina de carbón. Este menú especial tenía un precio cerrado de 15€ por comensal, con bebida, postre y cafés. La atención en todo momento fue correcta y cercana. Un sitio para guardar en la agenda, pendiente de próximas visitas.

    calle Castañeu 38
    Lada - Langreo

    Calle Castañéu 38,
    Lada, Llangréu.
    985692204
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    Mapa
    calle Castañeu 38
    Lada - Langreo
    calle Castañeu 38
    Lada - Langreo

    La Cueva

    La parroquia de Ouviñana está situada en el concejo de Cuideiru, una tierra con marcado sabor relacionado con la mar y sus productos. Tras pedir consejo a diversas fuentes, el nombre del restaurante La Cueva se repetió sucesivamente. Nos contaron que en este local podríamos comer pescado fresco del cantábrico, sin sufrir los perjuicios de un típico restaurante turístico en plena semana santa.

    Llegamos al inicio del pueblo y la propia carretera nos llevó a las puertas de La Cueva. Nos acercamos temprano para reservar mesa, con la gran suerte de tener un hueco en la primera ronda de comidas. A la entrada hay una zona de bar con la barra y mesas que también se usan para comer. Al fondo hay otro comedor donde nos sentamos y una terraza al aire libre. En el exterior hay sitio suficiente para aparcar varios coches.

    la cueva

    Mientras esperábamos que se cocinaran los platos que habíamos elegido nos trajeron unos patés muy ricos con los que empezamos a hacer boca.

    patés

    Empezamos el menú con una ensalada mixta. Una buena ensalada compuesta por ricos y frescos ingredientes que dio el pistoletazo de salida a una comida en la que teníamos puestas muchas esperanzas.

    ensalada mixta

    Y por fin llegamos a la parte principal del menú, la verdadera razón que nos trajo a este restaurante, el pescado. Entre las dos elecciones que hicimos, la primera fue una lubina a la espalda. Se notaba la frescura del pescado en su textura y su sabor natural potenciado por el ajo y acompañado por una guarnición de patatas fritas.

    lubina a la espalda

    Para acompañar los pescados, nos trajeron tres salsas. Una mayonesa casera, un suave alioli y una sabrosa vinagreta que hicieron aún mas deliciosos los platos que teníamos en la mesa.

    mayonesa, vinagrea y alioli

    La otra elección fue un pixín a la plancha. Tomamos esta decisión después de preguntar al personal del restaurante sobre un pescado fresco, del cantábrico con pocas espinas, la respuesta fue que todo su material era fresco y del cantábrico. El pixín venía acompañado de limón, lechuga y patatas fritas. Un gran plato, muy bien preparado con una materia prima de excelente calidad.

    pixín a la plancha

    Satisfechos en cuanto a calidad y cantidad llegamos al postre dejándonos seducir por un curioso helado de manzana. El resultado fue mejor de lo esperado. Disfrutamos un helado artesanal con un delicioso sabor a manzana verde. Muy bueno.

    helado de manzana

    El último postre fue un helado de fresa, que tenía un sabor tan real que parecía que estábamos comiendo las propias fresas. Los dos helados estaban espectaculares.

    helado de fresa


    PUNTUACIÓN:
    • Comida: 7
    • Calidad/Precio: 7
    • Ubicación: 7
    • Accesibilidad: 7
    • Decoración: 5
    Total: 33 ptos

    Al igual que a nosotros nos recomendaron conocer La Cueva,  nos vemos en la obligación de pasar el testigo a quien esté dispuesto a visitar estas tierras con la intención de disfrutar de una buena comida. En Asturies todavía se pueden encontrar restaurantes situados en lugares que, a priori, deberían ser turísticos, pero que todavía conservan el sentido de la autenticidad que tuvieron hace muchos años. Si eres amante del pescado este establecimiento y su cocina colmarán todas tus expectativas.

    La cuenta ascendió a 166,55€ para cuatro personas, con dos cafés, dos botellas de agua y una cerveza.

    Verdeando Fest

    Verdeando Fest es un festival eco/bio centrado en productos para veganos, crudiveganos, vegetarianos e intolerantes al gluten. Este 2017 celebra su segunda edición, en un entorno perfecto para un evento de este tipo, el Museo del pueblo de Asturias durante los días 12, 13 y 14 de Mayo. Se trata de un evento centrado en el lado saludable de la vida y pensado para la familia y las mascotas.

    A parte de las diversas actividades que va a haber durante todo el fin de semana, hay una especie de mercadillo y varios food trucks donde poder probar diferentes recetas saludables.

    verdeando fest

    No pudimos dejar pasar la oportunidad de pedir comida en estas cocinas ambulantes que están tan de moda y disfrutarla de una forma diferente a lo que estamos acostumbrados en los restaurantes que solemos visitar. Empezamos acercándonos al Hanna Caravan donde hicimos dos elecciones libres de gluten y carne. Nos gustó el detalle de ponerse unos guantes a la hora de manipular el dinero.

    hanna caravan

    Empezamos la comida con un llamativo bowl de alubias rojas y blancas, lentejas, garbanzos, pimiento rojo y verde, cebolla roja y lechuga. Fue el plato mas contundente que comimos, de lo mejor para quitar el hambre con una mezcla de legumbres saludables. Un plato fresco, que se comía con facilidad gracias a la proporción justa de la mezcla de sus ingredientes que le daba un toque de ensalada. El bowl tenía un precio de 5 euros.

    bowl

    El segundo plato del Hanna Caravan fue un hummus de paté de garbanzo con bastones de zanahoria y sésamo. El hummus tenía muy buen sabor, y las zanahorias aportaban el cambio de textura necesario en la boca. Pagamos 4 euros por este plato.

    hummus

    También probamos la comida de La Pavoneta Gourmet, donde se podían encontrar recetas con la carne de pavo como elemento principal, sin gluten.

    la pavoneta gourmet

    Elegimos un pavirroll, un wrap al grill relleno del asado pavoneta a base de carne de pavo, ensalada agridulce y salsa de mostaza y miel. La masa del wrap tenía un sabor y textura en la boca que acompañaba perfectamente al relleno sin restarle protagonismo. Tenía un precio de 7'5 euros.

    pavirroll

    Para terminar y también de La Pavoneta Gourmet, probamos unos crujientes de pechuga de pavo fresca macerada en cítricos con una cobertura de semillas. Venía acompañado de una patata enroscada, crujiente, frita en aceite de oliva y una salsa de mostaza y miel deliciosa. Con recetas como esta, seguro que no hay niños que se resistan a comer carne. El sabor y la ternura de los crujientes eran sus grandes puntos a favor. Tenía un precio de 7 euros.

    crujientes

    Si te gusta el mundo bio, ecológico y la cocina healthy libre de alérgenos, Verdeando Fest es tu festival. Un evento para disfrutar con toda la familia donde las mascotas son bienvenidas, con puntos de agua y comida especiales para ellas. Comida, música, talleres, charlas y diferentes eventos hacen de este festival multidisciplinar el plan perfecto para este fin de semana donde, por encima de todo destaca el ambiente de respeto y las ganas de disfrutar de la vida sana.

    verdeandofest.es
    hola@verdeandofest.es
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    De Labra

    El regalo de un menú de Groupon nos dio la oportunidad de volver a las puertas del restaurante De Labra.  No era la primera vez que lo visitábamos, ya que hace años asistimos a la boda de una amiga y desde ese día quedamos con ganas de volver para probar uno de sus menús. De Labra es un espacio gastronómico que representa una ventana a las cocinas mas interesantes del mundo, incluyendo en su carta recetas de muchos países. Enclavado en una zona rural, el recinto tiene un buen aparcamiento con un bonito jardín. En el interior hay varios salones donde se pueden desarrollar diferentes eventos y jornadas. Una atmósfera de modernidad cuidada invade el local desde la puerta donde eres recibido hasta la mesa donde te ofrecen su servicio de guarda ropa.

    de labra

    Visitamos el restaurante con un menú cerrado de 6 platos, por lo que no tuvimos que hacer ninguna elección más allá del vino, un verdejo. Nos trajeron unas rebanadas de pan tostado para untar con una deliciosa mantequilla especiada de queso y cilantro. La mantequilla resultaba muy suave y cremosa con un sutil sabor a especies. Perfecta para deslizarla sobre el crujiente del pan.

    mantequilla especiada de queso y cilantro

    Y empezamos el menú propiamente dicho con un plato muy interesante, una exposición de diferentes texturas con una original presentación. El motivo central del plato era un crujiente de plátano macho que estaba custodiado a su derecha por una crema de aguacate muy suave, con un sabor muy sutil y una gran suavidad en el paladar y a su izquierda con una copa que era una maravilla en si misma. Estaba compuesta de una suave crema en su parte superior y una base de una gelatina cítrica que ponía el contraste de acidez al plato. Un producto original, efectivo y muy bien elaborado.

    crujiente de plátano macho con crema de aguacate

    Después vino unos canutillos se cecina rellenos de foie y dulce manzana, acompañados de una mermelada de naranja. El relleno interior y la mermelada estaban perfectos pero la cecina podría haber tenido algún punto mas de ternura.

    cecina con foie y dulce de manzana

    Seguimos con uno de los platos que mas nos gustó y del que quedamos con ganas de comer mas. Se trata de unos yakisoba de verduras y gambas impregnados en un deliciosa salsa que multiplicaba exponencialmente el sabor de los tallarines. En la parte superior de su presentación venía una gamba ya pelada, con un punto de preparación y textura magistral.

    yakisoba de verduras y gambas

    Llegó el turno del pescado con este bacalao confitado con caldo de verduras. El pescado era un trozo de bacalao limpio con piel en una de sus caras, acompañado con un crujiente y unas mini verduritas enteras muy interesantes, todo ello en una base de caldo de verduras

    bacalao confitado

    El último plato del menú fue el que desterró por completo cualquier atisbo de hambre que podía quedar en la mesa. Un contundente meloso de ternera con parmentier de trufa y escalibada de pimiento. Un pieza de carne de ternera compacta mucho mayor de lo que a simple vista se podía ver, muy bien acompañada por la guarnición y su salsa.

    meloso de ternera

    Terminamos con un original postre. Unes casadielles realizadas con una rica masa y una sorpresa en su interior, un relleno semi líquido. Estaban acompañadas de un bola de helado para contrastar aún mas el plato en cuanto a temperatura y sabores. Nos gustó esta innovación.

    casadielles líquidas

    Fuera de carta pedimos otro postre, un fresco sorbete de manzana, frío, con un punto justo de acidez para hacerlo el broche perfecto a una buena comida. Una copa digestiva con un sabor excepcional.

    sorbete de manzana

    PUNTUACIÓN:
    • Comida: 7
    • Calidad/Precio: 6
    • Ubicación: 8
    • Accesibilidad: 6
    • Decoración: 7
    Total: 34 ptos

    Ya podemos tachar un restaurante mas de nuestra lista. En general nos pareció una buena comida, con una atención impecable, en un entorno cuidado. Hay que tener en cuenta que el menú tenía un precio de 120€ para dos personas con una botella de vino blanco y una botella de agua. Tras terminar de comer, consumimos un café que nos cobraron por separado fuera del bono que llevábamos. Después de gastar 120€ hubiera sido un detalle de elegancia no cobrar ese café. Aunque este hecho, como todo lo demás que se puede leer en nuestro blog, es nuestra humilde opinión.

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