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KA Carlos Arguiñano

En un viaje a Euskadi, se nos presentó la posibilidad de visitar Zarautz y poder parar a comer en el restaurante del mediático cocinero Karlos Arguiñano. Se trata de una especie de palacete en el mismo paseo de la playa de Zarautz, reconvertido en Hotel - Restaurante. Debido a la gran afluencia de gente que lo visita, es recomendable tener una reserva previa. El comedor que da a la galería con vistas a la playa estaba completo, pero pudimos reservar una mesa en un comedor interior.

Para no complicarnos mucho con la elección de platos y poder probar la mayor variedad posible de su carta, nos decidimos por un menú degustación cerrado a mesa completa.

KA Carlos Arguiñano

Empezamos el menú con una ensalada de salmón marinado con fresas y yogurt de lima a modo de tostas individuales. Una agradable mezcla de sabores diferentes que sirvieron de antesala a una jornada culinaria que afrontábamos con muchas ganas desde hacía varias semanas.

ensalada de salmón marinado

Seguimos con un ravioli con foie, con crema de pochas y crujiente de hongos. Una presentación muy cuidada, como sería la norma en el resto de platos. Pudimos disfrutar un plato elaborado con ingredientes muy diferentes pero que sumaban en una misma dirección.

ravioli con foie

Estando comiendo en la misma orilla del mar, no podía faltar un plato de pescado, en esta ocasión fue un bonito asado sobre morrones, jugo de marmitako y vinagreta de soja. La carne del pescado estaba perfecta en cuanto a sabor y textura, muy bien acompañado con un crujiente y la salsa de la vinagreta. Uno de los mejores platos del menú.

 bonito asado sobre morrones

Llegó el turno de la carne con un solomillo de ibérico con emulsión de mango y tierra de almendras. La carne estaba en su punto, pero su acompañamiento la potenciaba de una manera magistral. La salsa de mango y el crujiente de la tierra de almendras eran la compañía ideal para una carne de calidad y bien cocinada.

 solomillo de ibérico

Y para terminar, el postre de este menú fue una infusión de cerezas con espuma de queso y merengue seco. Una moderna revisión del clásico combinado del ácido del queso con el dulce de la fruta.

infusión de cerezas

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 8
  • Calidad/Precio: 7
  • Ubicación: 9
  • Accesibilidad: 6
  • Decoración: 7
Total: 37 ptos

El menú cerrado a mesa completa tuvo un precio de 43'5€, bebida no incluida. La atención estuvo a la altura de lo que se espera en un restaurante de esta calidad. Tenemos que decir, que al no conocer Zarautz nos costó aparcar incluso pagando, por lo que llegamos con unos minutos de retraso. La ubicación del restaurante, con su terraza tocando la arena de la playa le da un punto especial, pero sin duda, la fama del cocinero que pone nombre a este establecimiento, es el mayor reclamo para entender su gran acogida y afluencia. La comida estuvo a la altura de lo esperado. La buena compañía, ayudó a ello, aunque eso no fuera mérito del restaurante.

c/ Mendilauta, 13, Zarautz, Gipuzkoa.
Tlf: 943130000
consultasdereserva@hotelka.com
www.hotelka.com

Itsaspe (Hondarribia)

El destino quiso que nos encontráramos en la localidad fronteriza de Hondarribia buscando un buen restaurante para comer sin ninguna recomendación ni conocimiento previo. No tardamos en encontrar una calle peatonal llena de restaurantes con clara indicación turística. Tras echar un ojo a los menús, decidimos probar suerte en Itsaspe.

El local se compone de una terraza abierta y atechada, a través de la cual, se accede al bar. Tras preguntar en la barra, nos sentamos, pese a llegar algo tarde y pedimos un menú del día y una ensalada. Bajo el nombre de "combinado vegetal" probamos una clásica y contundente ensalada mixta, donde destacaba el bonito y las guindillas, cumpliendo sobriamente la intención con la que fue elegida.


combinado vegetal

Dentro del menú del día, teníamos cuatro primeros y cuatro segundo a elegir. Decidimos comenzar con un rissotto de hongos que nos sorprendió para bien. La melosidad del arroz, la suavidad del sabor de las setas y el contraste de sabor con la salsa de acompañamiento cerraban un plato rotundo y sabroso.

rissotto de hongos

De segundo pudimos degustar una merluza con patata panadera. Aprovechando que estábamos en una localidad costera, el pescado no podía faltar en nuestra mesa. La sensación en la boca era la de estar comiendo una merluza fresca y bien cocinada. Otro acierto con el que quedamos totalmente satisfechos.

merluza con patata panadera

Entre los típicos postres de menú del día elegimos la piña natural para terminar con la comida de este día. Cabe destacar la calidad de los platos que probamos y la variedad que ofertaban en su menú.

menú del día

PUNTUACIÓN:
  • Comida: 7
  • Calidad/Precio: 8
  • Ubicación: 7
  • Accesibilidad: 7
  • Decoración: 4
Total: 33 ptos.

La cuenta fue de 32,3 euros, sumando el menú, la ensalada y una infusión. El precio del menú del día era de 18 euros. Desconocemos si este tipo de menús es habitual en este restaurante durante todo el año, pero nuestra experiencia fue positiva y volveríamos a visitarlo sin problema.


San Pedro Kalea, 40
20280 Hondarribia
943 64 65 66 
www.restauranteitsaspe.com 
info@restauranteitsaspe.com
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De Pintxos por Donosti

Una cultura de pintxos tan arraigada y significativa como la donostiarra bien merece una buena visita y un posterior análisis en nuestro blog. Unos días en esta hermosa ciudad nos permitió perdernos por las calles del casco antiguo y vivir en primera persona esta experiencia.

 

Cuando entras en los diferentes bares de la zona antigua de la ciudad, no puedes evitar posar la mirada sobre las barras de los establecimientos. La mayoría están totalmente cubiertas por una gran variedad de pintxos.


La tradición indica que se deben recorrer varios bares comiendo algún pintxo en cada uno. Para no saturarnos con las bebidas, es costumbre pedir un corto de cerveza llamado "zurito" o un corto de vino llamado "txikito". También se puede porbar la sidra vasca, que es del estilo de la sidra asturiana de espicha y se vende por vasos.


Aunque llevábamos alguna referencia de cúal local visitar, preferimos dejarnos llevar de una calle a otra y entrar en los que mejores vibraciones nos generaban desde el exterior.


Hay una mecánica común para pedir los pintxos. Primero indicas al camarero que quieres algún pintxo y te da da un plato para que cojas los que quieras. Al terminar se lo enseñas para que eche la cuenta y le pides la bebida. Normalmente pagas en ese momento y ya puedes comerlos tranquilamente en alguna mesa o la barra.


Por la costumbre de consumirlos en cuadrillas de amigos, suele ser habitual que cada ronda la pague una persona, habiendo mas ocasiones para devolver la invitación en rondas posteriores. Por lo que no se recomienda pedir al camarero que cobre un pincho y una caña a cada individuo.


Los precios de los pintxos variaban entre los 2 y los 2,5 euros, en función de la materia prima utilizada en su elaboración. Los zuritos suelen tener un precio medio de 1 euro.


Una de las cosas que mas nos agradó fue la flexibilidad de horarios para poder degustarlos. Nosotros los comimos para la cena de un día, en el vermú de otro, incluso después de la tradicional hora de comer. Lo que nos pareció una comodidad muy grande, sobre todo para el turista que no respeta los horarios de comidas tradicionales por priorizar en la visita a las diferentes partes de la ciudad.


Aunque nos fijamos que el tipo de pintxos se iban repitiendo en los diferentes bares, en todos encontramos una gran variedad donde poder elegir nuestro preferido.


Pulpo con vinagreta, tortilla de patata con pimiento, bolas de queso idiazábal, queso de cabra con jamón, hamburguesa con cebolla caramelizada, bocartes en vinagre con guindillas, ensaladilla rusa y un sin fin de variedades para dar gusto a los que comemos con la vista y la boca.


Nos gustó mucho esta experiencia, siendo ideal para ser vivida con un grupo de amigos, sin prisa, sin coches y con dinero. Se puede pasar una agradable jornada gastronómica comiendo exclusivamente pintxos por Donosti, a parte de las muchas otras cosas que hay para ver y hacer en la ciudad. Sin duda una visita que merecerá ser repetida en otra ocasión.